Navidad de Qhuinn y Blay
El doggen miro de soslayo una vez más a ver si el pequeño iba junto a él. No podía perderlo de vista, pero por nada del mundo iba a tomarlo de la mano. Esperaron que el tráfico se detuviera para cruzar la calle, el hombre vestido completamente de negro puso una mano a escasos centímetros de la nuca del pequeño.
-amo por favor apu… ¿amo?- el doggen miro a su izquierda desesperado, giro sobre su eje buscando al pequeño, lo encontró frente a una vidriera de una juguetería, asombrado por la decoración. Pinos, renos, copos de nieve y colores rojos y verdes predominaban.
-mira esto ¿Quién es ese?- el chico estaba casi pegado al gran vidrio y apoyaba un dedo frente al hombre barbudo.
-no lo sé amo, sigamos por favor.
-quiero saber quién es ese.
El doggen bufo, puso una mano sobre el hombro del chico y jalo para quitarlo de donde parecía estaba enraizado.
Llegaron al teatro acordado y los ojos del joven buscaron ansiosos entre la gente hasta que encontró su objetivo y salió disparado sonriendo y gritando, cuando llego hasta su amigo lo estrujo feliz.
-Blay, no sabes lo que vi…
-hola Qhuinn- dijo sonriente su amigo.
El doggen llego sin aliento, saludo con una pequeña reverencia a los dos vampiros adultos y se excusó por llegar tarde.
-gracias, dígale a los padres de Qhuinn que él se quedará a dormir en mi casa.
-si amo como ordene, permiso.- dio media vuelta y desapareció como por magia.
Rocke miro a los dos pequeños sonriendo.
-que es lo que viste Qhuinn.
-Ho! Un señor con barba, gordo…
-eso es una fiesta humana, la navidad.
Qhuinn miro a Blay y ambos en silencio planearon una de sus cosas que llevaría toda la noche en vela. Compraron golosinas hasta que sus manos estuvieron repletas y corrieron a la primera fila del teatro para ver la obra infantil navideña.
Blay miraba a su amigo que no salía de su asombro, él no había dicho nada pero conocía de cabo a rabo cada escena, de vez en cuando se acercaba a su oído y le decía algún color o le adelantaba alguna escena cuando el ceño de Qhuinn se fruncía serio.
Qhuinn miraba a cada rato a escondidas a su amigo trataba de mirar sus ojos y luego las ropas, Blay siempre le decía, ese color es azul, amarillo, rojo, verde…
Llegaron agotados a la casa de Blay, merendaron y corrieron a ver que desmanes podían hacer sin propagar un caos por toda la casa. Los doggen reían cuando Blay corría para que Qhuinn no le hiciera cosquillas y Rocke miraba la escena feliz.
Se acercó a su shellan abrazándola para llevarla a donde los niños jugaban y pegándola a su cuerpo le susurro en el oído.
-tengo una idea que les fascinará.
Era ya de madrugada cuando los niños accedieron a dejar el cuarto de juegos y la misma habitación de Blay en condiciones aceptables a cambio de que uno de los doggen más viejo de la casa le contara un par de historias que se conocía.
Se sentaron en el piso sobre una alfombra mullida con caramelos y barras de chocolates entre las piernas cuando el doggen pidiendo permiso se sentó frente a ellos en una silla.
“la noche era oscura y silenciosa, parecía que él absorbía la luz, las estrellas y la luna desparecían entre espesas nubes oscuras…”
Cayeron rendidos. Despertaron a la tarde siguiente por un gran alboroto que sucedía en alguna parte de la casa, poniéndose sus batas salieron a investigar qué era todo ese ruido, risas y protestas cuando se encontraron con un enorme árbol de pino en medio de la sala.
Los doggens luchaban con largos metros de cable con pequeñas lucecitas mientras otros quitaban los adornos de sus envolturas y cajas y dejaban todo sobre una canasta. Rocke y su shellan estaban revisando cosas cuando les vieron y sonrieron mientras los invitaban a pasar.
-¡mira es un árbol de navidad Qhuinn!-la voz asombrada de Blay saco del estupor a su amigo quien se acercó al pino y empezó a observarlo curioso.
-y lo decoraréis vosotros.
-¿en serio mahmen?
-vamos colorao que esperas trae los adornos.-grito Qhuinn arrastrando una pequeña escalerita para llegar a las partes más altas.
Ambos se dedicaron a colocar los renos, papás Noel, borlas, pelotitas de colores, cintas brillantes, y luego fueron elevados para colocar una bella estrella como oro en la punta.
El anciano doggen de las historias les trajo chocolate caliente y biscochos mientras les susurraba que tenía historias de humanos sobre tres fantasmas de la navidad. Los pobres niños casi se ahogan al pedir que les contara la historia pero eso sucedería al irse a dormir y para eso faltaban horas. Con un puchero y una queja aceptaron de mala gana esperar.
Cuando el sol caía encendieron las luces y decoraron el exterior, se veía extraña la fachada de la casa decorada navideñamente mientras las otras imponentes mansiones se veían frías y desnudas de lucecitas de colores y figuras de duendes y animalitos.
Eckle apareció serio, vestido elegantemente de negro. Miro la casa y sus cejas casi se tocaban de cómo había fruncido su ceño. Hizo una leve reverencia a Rocke y saludo a Blay con una sonrisa.
Cuando vio a su hermano, de muy mala gana le dijo que tomara sus cosas y que fuera rápido que debía irse para la casa. El pequeño miro a su amigo todo compungido y fue por su chaqueta y la mochila y abrazo fuerte a Blay pidiéndole que recordara la historia de los fantasmas para que se la contara la próxima vez que se vieran.
Cuando hubieron desaparecido de la vista de la familia de Blay se subieron a un coche.
-olvídate que regresaras, tu mala influencia desacredita a esta familia. Desde cuando la raza debe festejar acontecimientos humanos.
-pero no hice nada malo, solo le dije a mi amigo que…
-tú no tienes amigos enano, solo que Blay le da mucha pena decirte que te tolera por que se le ordena.
Qhuinn miro las casas humanas, decoradas con muchas cosas desde pequeñas figuras de santa Claus hasta enormes pinos decorados con luces pequeñas y parpadeantes. Salió del auto rápido y quiso que, como siempre se le olvidara a sus padres que existía para encerrarse en su cuarto, pero parecía que nada era como deseaba ya que su padre esperaba para asestarle otro sermón de la glymera, las costumbres y ese estúpido lugar al que el jamás pertenecería por su falla.
Pasaron los días y la famosa noche buena apareció como un fantasmita a rondar por la cabeza de Qhuinn quien esperando a que todos en la casa estuvieran en sus cosas hizo un bolso y desapareció por la ventana de su cuarto.
Conocía el recorrido de memoria, cada casa, árbol, esquina y calle podía describirlas a ojos cerrados. Mientras caminaba miraba los escaparates navideños de algunos locales y sonreía con la idea, debía apurarse si quería dar su sorpresa.
Blay se despertó sobresaltado, algo saltaba sin cesar sobre su cama, se quitó la manta sobre su cabeza y vio a su amigo con un gorro navideño, riendo a carcajadas. Cuando vio que ya estaba despierto se tiró de cabeza casi sobre él y lo abrazo fuerte.
-llego santa- grito Qhuinn mientras buscaba fastidiar a su amigo.
Blay sonriendo abrazo fuerte al niño que buscaba hacerle cosquillas y regresar a saltar en la cama y luego lo miro serio.
-que haces aquí, dejaste dicho que no me querías mas.
-lo mismo me dijeron de ti, pero no creo en estupideces, anda ven tengo algo para ti- Qhuinn jalo de Blay hasta que este acepto acompañarlo, rebuscando en su bolso saco unas letras hechas en cobre, tomo la Q hecha en la antigua lengua y se la entregó a su amigo y mostrando la B la guardo en su bolsillo- feliz navidad amigo.
Golpearon a la puerta y los niños salieron a ver las cosas debajo del árbol. En verdad santa había pasado, llenando el piso de regalos. Un tren a escala giraba sobre sus vías alrededor del árbol, sus vagones estaban repletos de chocolates y caramelos…
20 años después…
Qhuinn miro como Zsadist ayudaba a su pequeña hija a colocar unos adornos en el árbol, bella y las demás mujeres de la mansión reían y hacían listas navideñas, mientras los hermanos peleaban con luces de colores, adornos y otros jugaban al billar o comían palomitas.
Blay bajo con una pequeña caja, lo miro sonriente y vio el brillo en sus ojos, algo se traía el condenado. Se acercó y le miro un segundo antes de clavar los ojos en la caja.
-que rayos te traes nallum?
-adivina me los envió mi padre, dijo que nos servirían.
De la caja saco dos botas navideñas delicadamente envueltas.
Qhuinn tomo su billetera y quito su viejo recuerdo de su primer y maravillosa navidad, mientras se abrazaba a su pareja.
-Ho! Qhuinn aun lo conservas, yo tengo el mío en el cuarto, pensé que le habías perdido.
-como perder el regalo de mi mejor navidad?
Ambos fueron a colgar las botas con el resto de la familia…y dos misteriosas medias rojas que decían Red Sox.
Autor: Qhuinn Rlhdn
Navidad de Aggie
Navidad de Aggie
*Me despierto en mi camita y miro mi reloj de osito pero todavia no se muy bien cómo van eso de las agujas que me explico papi...pero como las ventanitas están apagadas tiene que ser de día*
-¿hablá venidlo ya Papa Noel?
*Salgo de la camita y voy corriendo al salón. Tengo frío porque no me he puesto ni las zapatitas ni la bata ¡pero es papa Noel! Asomo la cabecita por el bode de la puerta y veo el árbo de luces llenos de regalos*
-¡ziiii! ¡ziiii! !ha venidlo!¡Mamiiiii, papiiiiiii, mamiiiiii!
*salgo corriendo a su cuarto y trepo a la cama*
-¡papiii! ¡regalitossss! eztá todlo lleno de regalitozzzz. ¡Mahmen ha venidlooo, ha venidlo papa Noel!
*me pongo a dar botes entre los dos y papi me coge diciendo que no salte más. Mahmen le dice a papi que menos mal que se pusieron pijama anoche y yo no lo entiendo ¿no se duerme siempre con pijama?*
Vamoz vamoz...
*Mahmen y papi se levantan de la cama y doy botes en los brazos de papi para que vaya más rapido*
-Bájlame papiiiii
"No, que no llevas zapatillas y vas a coger frío.Dice papi"
-No tenglo flío.
*miento aunque estoy temblando pero quiero ver los juguetes. Mahmen trae mis zapatillas y la batita y ayuda a papi a ponérmelas y me deja en el suelo, ahora que estoy al lado de los regalos miro todo nervioso y no se por donde empezar*
-¿Zon todoz pala mi?
"todos los que están bajo el árbol si mi amor. Dice mami*
*Hay tantos que no sé por cual empezar. Veo uno muy grande e intento abrirlo pero con los nervios no puedo y papi y mahmen me ayudan*
-El coze de rayooooo para jugal pol el jaldín ¡biennn, yo lo quelía!
*Sigo abriendo regalos y todos me gustan. Papi abraza a mami y le dice que luego será su turno y mahmen sonríe*
-¿Papa Noel tamblien ha tlaido regalitoz pala vozotoz y las titas polque oz hableiz poltado bien?
*Papi se ríe diciendo que si y mahmen me coje en brazos*
-¿y podlemos jugal luego todoz con loz jugletez?
*Las titan empiezan a bajar y papi y mami les van dando sus regalitos. Todos parecen muy felices y papi hoy no grita sólo se ríe, debería venir papa Noel todos los días. Me acerco a papi y mami y les jalo del pijama para que me miren*
-Oz quelo muzoo muzoooo.
*Papi me coje y mahmen nos abraza a los dos con aguita en los ojos diciendo que nos ama. Papi le dice que no llore y sonriendo nos da un besito a cada uno y dice que va por una tacita de chocolate caliente para todos*
-¡Ziiiii zocolateeeeee!¡me guzta muzo la navidlaaaa!
Autor: Aggie Rlhdn
NAVIDAD DE JANE
Butch se inclinó para besar a Jane en la mejilla.
—Parece usted un poco embarazada, señora.
Su cuñada sopló apartándose mechones de brillante pelo rubio de la cara.
—¿Tú crees? Si no tengo este bebé pronto, juro que voy a explotar.
—También pareces preocupada. ¿Algo va mal? —Miró alrededor buscando a su hermano. Vishous raramente se apartaba del lado de su shellan.
Una lenta sonrisa iluminó la cara de Jane.
—Está en la cocina... Haciendo dulces de Navidad…Que creo que se resume en galletas.
Las cejas de Butch se dispararon hacia arriba.
—Creo que no te he oído correctamente.
—Si, lo has hecho. Me ha estado doliendo la espalda intermitentemente toda la noche, cortesía de mi suegra. Según ella, una fantasma en cinta debe ser lo más realista posible. Así que Vishous está cocinando para mí.
La sonrisa de ella se amplió.
—Bueno... intentándolo. No hemos tenido mucho éxito por el momento y además, le estoy enseñando villancicos. Quizás podrías echarle una mano. Vamos entra, se alegrará de verte. —Le guiñó un ojo—. Además, el Poli me está “dando instrucciones” para que me eche un rato.
—Entonces hazlo inmediatamente, Jane. ¿No estás de parto, verdad? Llamaré a Ehlena y Manny para que te examinen.
—Soy médico, Butch —le recordó Jane—. Lo sabría si estuviera de parto. Estoy cerca, quizás a punto... pero no está pasando aún. —Ondeó la mano mientras se acercaba a la puerta del dormitorio—. Te prometo que os llamaré si os necesito. Nunca me arriesgaría a que le ocurriera algo a mi bebé. Solo estoy cansada.
La observó desaparecer antes de abrirse paso hasta la cocina. Se detuvo bruscamente en el umbral para mirar a su hermano con sorpresa. Una nube de mierda blanca cargaba el aire y caía al suelo como copos de nieve. El polvo estaba en todas partes, en el suelo, en los platos, en los tazones que cubrían los mostradores y en el fregadero. Parecía que habían destripado a un muñeco de nieve.
V estaba de pie ante el mostrador, con un delantal sobre la ropa, y una capa de polvo blanco sobre la cara, en las cejas, cubriendo sus pestañas y recubriendo su pelo negro como la medianoche.
Butch estalló en carcajadas. La visión de su hermano normalmente de cabronazo cubierto de harina y sudando tinta fue demasiado incluso para él.
Vishous se dio la vuelta, sus ojos brillaban con una advertencia amenazadora...Con un ceño feroz en la cara que habría intimidado al más fuerte y valiente de los guerreros.
El estruendo de la risa de Butch era tan fuerte y extremo que Jane apareció enseguida.
—¿Vishous?
Ambos se giraron ante el sonido de la voz. Estaba de pie en el umbral de la puerta, su pelo se volcaba alrededor de su cara, atrayendo la atención sobre sus ojos verdes esmeralda y los círculos oscuros bajo ellos.
—Te ves muy mono —dijo ella. V parpadeó, evitando los ojos de su hermano.
—Los guerreros como yo no somos monos, Jane. Somos peligrosos. Parezco peligroso siempre.
—No, cielo —insistió Jane, rozando a Butch al pasar cuando entró en la habitación—. Pareces muy mono, me gustaría tomarte una foto y mostrarla a todos los demás para que vean lo dulce que eres en realidad.
V se giró hacia ella, lanzándola a sus brazos antes de que pudiera protestar, atrayéndola, de forma que la harina llovió sobre ella, pareciendo como nieve en su pelo, recubriendo su ropa.
—Para ser totalmente honesto, Vishous, la harina y el delantal merman la imagen de tipo peligroso —dijo Butch, uniendo fuerzas con ella inmediatamente, burlándose de su hermano.
—No la animes —protestó.
Butch guiñó un ojo a Jane. Ella permanecía entre los brazos de su hermano, con la cabeza recostada contra su pecho, sin preocuparse de la harina blanca que los cubría a ambos.
—No creo que necesite ánimos en absoluto —dijo Butch—. Te dejaré jugando a las cocinitas y me iré. Quiero hablar con Z y Phury. Sólo quería saber qué tal estabais de espíritu navideño, pero veo que lo llevais muy bien.
—¡Vishous! —Jane le tomó de la mano—. Nuestro peque está pateando muy fuerte. Estuvo tan tranquilo anoche que me tenía preocupada.
Vishous colocó la palma de la mano sobre el estómago redondeado para sentir el golpe del pie del bebé. Le sonrió.
—Asombroso. Un pequeño milagro. ¿Verdad? —Jane giró la cara hacia la de él para un breve y tierno beso.
—Olvidé mencionar un detalle muy importante sobre la fiesta de esta noche. Mary está buscando un Papa Noel, y por el momento el principal candidato es su hellren. Así que…Me ha chantajeado para ayudarle a encontrar sustituto.
V se atragantó. Jane tosió tras su mano. Butch asintió.
— Exactamente. No tiene intención de ponerse una barba blanca y un traje rojo XXL. Sin embargo busca quien le haga... —sonrió malignamente.
—¿A qué estás jugando, Poli? —preguntó V suspicazmente. — Porque si estás pensando en pasarme esa desagradable tarea...
La sacudida de cabeza de Butch fue lenta y deliberada, sus ojos oscuros bailaban traviesos.
—Ha decidido que después de todo hablaré con W. Informaré a mi querido amigo de su deber de vestir el traje rojo. Y cuando me quiera cortar los huevos le diré la verdad sobre Rhage y entonces…Dictará sentencia.
V abrió la boca para hablar, pero no salió nada. Jane se presionó la mano con fuerza contra los labios, con los ojos abiertos de par en par por la risa.
—Rhage no. Se comerá a los niños —susurró como si Rhage pudiera oírla.
La sonrisa de V se amplió, y Butch sintió el corazón apretarse con fuerza en su pecho cuando entendió que esos dos ya Papa Noel, o mejor dicho, “Mamá Escriba” les ha entregado sus regalos de Navidad.
Autora: Jane RLHDN
RELATO DE NAVIDAD
- Venga Zsadist, suéltalo ya.
El vampiro seguía arpretando con fuerza el cuello del lesser consu bota, Phury se acercó a su gemelo y le puso la mano en el hombro para susurrarle.
- El chico ya esta a salvo, no hace falta torturar mas a este malnacido, acaba ya con todo hermano...
De los ojos de Z no salía nada más que odio mientras miraba al lesser, solo podía pensar en causarle dolor hasta que suplicara por su muerte, en ese momento oyó el llanto de un niño, miró de reojo y vio al pequeño humano al que habían salvado de las garrar de esos lesser.
- ¿Por qué teníais a ese humano? - Gruñó Z
- Porque...olia...a una mierd* vampira como voso...Z apretó mas el cuello del lesser y a duras penas oyó la voz de Rhage.
- Oye grandullón, dejale, es cierto, el humano tiene una cazadora de algún vampiro, por eso el blanquito ese le atrapó.
Z sacó su daga y la clavó en el pecho del lesser que parecía hasta agradecido por ello y miro al niño, éste salió corriendo y se abrazó a una de las inmensas piernas de Z.
- ¡Apártate mocoso!Comenzó a sacudir su pierna para alejar al niño de él, hasta que por fin se soltó.
- Gracias señor.
- No lo hice por salvarte, sino por matarle a el.
El niño sonrió de todas formas y miró a Phury, quien se había agachado a su lado.
- Ve para casa pequeño, la noche no es segura para alguien tan frágil como tu.
Phury sonrió y le puso la mano en la mejilla antes de levartarse y revolver el pelo del niño que salió
corriendo, en cuanto lo hizo todos miraron a Z furiosos, Butch fue el primero en hablar:
- Z, tío podías haber sido un poco mas amable ¿no? el pobre niño estaba tan asustado que no podía ni respirar...
Z ni siquiera miró al antiguo policía, pero si a Rhage cuando éste habló:
- Con ese carácter espero que la Virgen jamás permita que tengas descendencia o estoy seguro que te los comerías.
- Dejadle ya hermanos, por favor...-Phury miró a su gemelo que tenía los ojos negros de furia y se acercó a el- Venga hermano, váyamonos a casa
- Iré solo, dentro de un rato estaré en la Mansión
Con las mismas salió a paso rápido de la vista de sus hermanos, ¿qué sabían ellos de él? ¿quienes eran ellos para juzgarlo? tan solo su hermano se apiadaba por el y sabía que era por lástima. Dio una patada a una piedra y yó un quejido, miró sorprendido al ver al niño humano al que habían salvado. Z miró a su alrededor buscando lessers y al ver que estaban solos gruñó al niño.
- Creí que mi hermano te había ordenado que volvieras a tu casa...
- No quiero ir, quiero quedarme aquí esperando a que Papá Noel llegue a dejar regalos a otros niños que lo merezcan mas que yo y suplicarle que al menos me deje jugar un ratito con alguno de los juguetes. Z miró al niño humano extrañado, una serie de sensaciones se le estaban revolviendo a su alrededor, se acercó al niño y le miró.
- ¿Por qué tu no mereces regalos?
- Eso me dice mi mamá, dice que no somos buenos y por eso no nos trae regalos.
Suspirando, Z puso la mano en el hombro del niño.
- Vamos, es peligroso estar aquí, te llevaré a tu casa.
Fueron caminando en silencio hasta la casa del niño, a Z se le paró el corazón cuando vió que la casa era apenas cuatro paredes y un tejado, ¡por la Virgen! no tenían ni fuego dentro, no debían de ser muy afortunados...
- ¿Solo sois tu madre y tu?
- Si...mi hermanito pequeño murió hace un año, y mi papá murió cuando se pincho una cosa rara en el brazo, desde entonces mamá esta muy triste y dice que no nos merecemos nada..
El niño suspiró y se abrazó de nuevo a la pierna de Z, que no se quito esta vez.
- Gracias por todo señor...
Z se desmaterializó en la Mansión en cuanto perdió de vista al niño, tenía una sensación rara en el pecho, no se podía quitar de la cabeza la imagen del niño, sus ojos grandes y grises llenos de dolor, su sonrisa cuando se abrazó de nuevo a su pierna, su voz al decir que no se merecia nada..
- Ay que jod**se...
Salió en busca de la reina Beth. Ésta estaba en el sofá leyendo mientras le acariciaba la tripa a su gato Boo, carraspeó cuando entró.
- Mi reina, necesitaría un favor de usted si no fuera molestia
Beth sonrió un poco intrigada y se levantó hacia él.
- Dime qué necesitas guerrero, te ayudaré en lo que pueda.
- Necesito que me acompañe al centro de la ciudad y me ayude a buscar una juguetería
Beth alzó una ceja sorprendida ante la extraña petición.
- Bueno...eh...deja que se lo diga a mi nallum y podrem...
- ¡¡No!!-Z carraspeó nervioso -No quiero que nadie se entere, por favor...
La reina suspiró y sonrió un poco.
- Esta bien, vámonos...
Cogieron el coche y en menos tiempo del que Z quería llegaron a la juguetería mas grande de Caldwell.
- ¿Qué buscamos?
Beth sonreía mirando a su alrededor, miró de reojo a Z y tuvo que reprimir una carcajada al ver la cara de pánico del macho.
- Todo lo que un niño humano pueda desear.Una hora y dos carros depués estaban metiendo los regalos en el ccohe, con un poco de presión, Z logró que entraran todos en el maletero y en los asientos traseros. Se montó sin decir nada y recorrió la ciudad a gran velocidad, cuando llegaron a la deprimente zona en la que vivía el niño paró el coche y miró a Beth.
- Quédate aquí.
Sin esperar respuesta salió del coche y comenzó a sacar los regalos, a duras penas los consiguió coger todos y fue hacia la casa en la que vivia el niño. Llamó a la puerta y miro los regalos sonriendo, sacó un gorrito de Papá Noel de su bolsillo y se le puso.
- ¿Quién es?
EL niño abrió la puerta fratándose los ojos y no pudo evitar gritar al verlo todo. Z sonrió al ver su reacción.
- Me encontré por el camino con el Papá Noel ese y me dijo que todo esto era para ti, que sentía no haberte dejado regalos todos estos años...
El niño se abrazó llorando y riendo a Z mientras éste le acariciaba la cabeza.
Beth no podía creer lo que estaba viendo, Z acariciaba la cabeza del niño con ternura mientras éste abria los regalos emocionado. Media hora después el niño se volvió a abrazar a Z.
- Muchas gracias por traerme los regalos de Papá Noel a mi casa señor.Z le miró sonriendo un poco y se arrodilló a su lado, le dio un sobre lleno de dinero.
- Esto es para tu mamá, se que os hará un poco felices tambien, solo te pido que me prometas que te cuidarás y serás valiente y fuerte.
- Lo prometo señor.
El niño pasó los bracitos por el enorme cuello de Z y se abrazaron un rato.
- Debo irme...
Z se levantó y carraspeó, el niño parecía triste.
Señor... ¿le volveré a ver?
- Seguramente yo a ti si pequeño...
Acarició por últimavez antes de caminar al coche, cuando descubrio a Beth llorando en la esquina gruñó.
- Creí haberte ordenado que te quedaras en el coche.
- Venga ya Zsadist, no me hubiera perdonado haberme perdido algo asi...
Se limpió las lágrimas y salió corriendo hacia Z.
- Ha sido muy bello por tu parte, jamás pensé que podrías ser así.
Z la miró casi dolido por sus palabras.
- Supongo que soy un cabrón que casi tiene sentimientos, pero espero que no digas nada de esto a ninguno de mis hermanos o mataré a tu gato.
- No amenaces a Boo ni de loco o te mataré yo misma Z, de todas formas...no pensaba decir nada... -Beth sonrió mirandole -Si me acompañas a por regalos para tus hermanos
Un gruñido salió de la garganta de Z y miró furioso a Beth, al ver la mirada ilusionada no pudo evitar volver a gruñir.
- Está bien mi reina...siempre y cuando no diga nada a mis hermanos de todo esto.Beth sonrió orgullosa y puso su mano sobre el hombro de Z.
- De acuerdo
Se subieron al coche dispuestos a recorrer las calles buscando regalos para los Guerreros, sus hermanos, Z sonrió para sus adentros, si esos cabr*nes le vieran...
Autora: Cormia RLHDN


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