lunes, 30 de septiembre de 2013
UN MAL DIA
Assail frotó una vez mas su mano palpando con cuidado cada uno de los huesos que el mismo se había roto. El día había sido una autentica maravilla, un día de esos para recordar, uno de eso jodidos, miserables y estúpidos días en los que tienes ganas de golpear a todos y a ti mismo de paso, y era justo lo que había hecho, había estrellado su puño contra la pared de hormigón tan fuerte que su mano crujió y sus dedos quedaron en una extraña posición.
-Genial, 4 huesos rotos justo mi numero de la suerte
El macho hizo una mueca de dolor cuando los colocó poniéndolos de nuevo en su sitio y saco el pañuelo de su Armani para ponerse una venda provisional. Una vez mas miró al frente al agujero que acaba de hacer cuando sonó la puerta.
-Seas quien seas lárgate!- Vocifero y miro con odio a la puerta como si pudiera traspasar la madera de alguna forma.
NO ME MIRES ASI
John llamó a la puerta del despacho y metió de nuevo sus manos en los bolsillos. A pesar de tener veintipocos años su cuerpo aun era el de casi un adolescente y eso le hacia sentirse todavía más inseguro. Una voz ronca atravesó la puerta dándole permiso para entrar y se adentró a abrir la puerta sin saber muy bien aún que hacia allí.
Wrath estaba al otro lado de su escritorio imponente como siempre con todo ese enorme cuerpo lleno de músculos que no daban lugar a duda que podría destrozarle sin casi parpadear.
Con pies temblorosos John se acercó hasta el escritorio y mediante lenguaje de signos lo saludó cordialmente y esperó con impaciencia que el guerrero hablara.
El rey se levantó de su trono y se acercó lentamente a él. Por un momento John se sintió como una presa acechada por su depredador pero mientras más cerca lo tenía su aroma se hacía más intenso y algo en ese bendito olor a cuero y macho lo tranquilizaba. Wrath puso una mano sobre su hombro e intento hacer una especie de sonrisa que terminó en una mueca extraña y por un momento la cara de John se tensó.
El Plan
¿Dónde estaba él? Vishous caminaba alrededor de su departamento en el Commodore, mientras Butch estaba sentado cómodamente en un sillón, el muy hijo de puta. El tipo estaba para revista. Todo trajeado con las piernas cruzadas por los tobillos, un trago de Lag en su mano esperando por ser ingerido… Y tranquilo con la perra que era. Mientras él sentía como su estomago se retorcía hasta prácticamente verse por encima de su abdomen, Butch estaba la mar de calmado suspirando de aburrimiento de vez en cuando. Pero claro, el no era quien iba tener su intimidad violada en unos minutos. Con un bajo gruñido volteo a ver la cortina que cubría apenas sus juguetes y se había visto en la necesidad de instalar hoy temprano en cuanto el sol se había ocultado. Maldito Butch. Reanudando su andar nuevamente, le gruño a su pareja.
—Explícame otra vez, ¿Por qué hacemos esto?
Butch, la muy perra, solo suspiro y puso sus ojos en blanco. Se levanto del sofá y dejo su trago en la barra antes de caminar hacia él y tomarlo por los hombros deteniendo su andar. Froto sus bíceps en un intento de relajarlo, pero falló.
Una Sola Vez
Jane se quito los guantes de laboratorio y paso el dorso de su mano por la frente, por mas trabajo que se había auto asignado ese día no conseguía apaciguar la ansiedad que sentía al saber que su hellren volvía a las andadas con el Poli. Esos dos realmente eran inseparables tanto que llego a pensar que su matrimonio era de tres y no solo en cosas cotidianas como ver la tele por las noches, ahora también era una rutina ir al Comodore con el cada vez mas seguido hasta que al final ella se sentía completamente fuera de su matrimonio.
Mirando el desorden de su alrededor frunció el ceño al no ver a Ehlena, sin duda la enfermera se habría marchado. Llevaba todo el día hablándole pero ella había tenido sus pensamientos tan lejos de allí que seguramente se habría cansado de hablar sola y finalmente se habrá ido a casa.
Con la garganta repentinamente seca se dirigió a la cocina a por algo fuerte para beber, tal vez el Grosse de su hellren... no es que le pegara a esa mierda en todo caso pero sentía que necesitaba olvidarse e todo por un rato y de paso joder a su compañero gastando sus reservas.
Al entrar en la cocina vio a Ehlena con un delantal puesto. Sonrió un poco al verla a modo de disculpa y se acerco.
Pasillo de las estatuas
*Sonrió mientras me doy un paseo por el famoso pasillo de las estatuas de la mansión de la Hermandad. La verdad que ya extrañaba estar por aquí, después de una larga estancia en el otro lado, ya todo me parece extraño y nuevo de alguna manera. Pero era hora de volver... Ya comenzaba a anhelar estar por aquí de nuevo. Extrañaba a mis hermanas, a mis amigos, mis mascotas... incluso al Primale lo extrañaba un poco, pero eso ni bajo tortura lo aceptaría.
Me rio por lo bajo y acaricio el rostro de una estatua de un hombre escasamente vestido y alzado en gran altura en una pose muy extraña, mas sin embargo logro ver que su rostro es duro y bello, e incluso a través de todo ese mármol blanco, logro apreciar el leve sonrojo divertido y curiosamente disimulado que debió haber estado en su rostro mientras posaba. Seguro encontraba al escultor muy interesante...
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