CAPITULO UNO. PRIMER CONTACTO CON EL OMEGA
Mike Smith es un reputado abogado de la gran ciudad de Nueva York. Su oficina está ubicada en uno de los edificios más altos, elegantes y reputados de la Gran Manzana. Desde allí, puede observar a través de su gran ventanal, por encima del hombro a todos los mortales que caminan por debajo de su fría mirada. Esta indiferencia que siente por todos aquellos que no son como el, la ha ido adquiriendo gracias a la gran cartera de clientes que le reportan mucho dinero a fin de mes. Esos mismos clientes que le llevaron de la mano a sus sastres para que le hicieran trajes a medida. Esos clientes que le invitaban a copas en los mejores locales de moda de la ciudad. Aquellos clientes que le proporcionaban los contactos con las putas más follables y exquisitas. Pero también aquellos clientes que tenían negocios sucios: tráfico de drogas, de armas o de seres humanos… todo ese tipo de pecados que los hombres de buena posición no están interesados en que salgan a la luz. Su reflejo en la ventana le devuelve una mirada vacía, sin escrúpulos, sin sentimientos. Un hombre hecho a sí mismo que por las circunstancias de la vida le han hecho ser así.
Mira el reloj de muñeca que vale unos cuantos miles, comprobando la hora. Es pronto aún para su última cita del día, un tal Oskar Koniec. No viene recomendado por nadie y por el nombre será algún recién llegado a la ciudad que necesitara algún tipo de asesoramiento para emprender algún negocio en particular. No le sorprende demasiado porque su nombre sale en las páginas amarillas, así que será mera casualidad. Sumido en sus propios pensamientos no se da cuenta de que una sombra se materializa detrás suyo. No da crédito a lo que ven sus ojos. Una persona o lo que él piensa que es una persona aparece de la nada, acompañada de un remolino de oscuridad. Está cubierto por lo que parece ser una capa de monje con la capucha echada hacia delante impidiendo de este modo mostrar su rostro. Despacio se da la vuelta y con los ojos como platos consigue escupir una maldición y lo que en otras circunstancias se podría denominar palabras.
— Quien cojones eres tú o que cojones eres tu – con el ceño fruncido y con cara de me estoy empezando a encabronar se dirige hacia ese ente que ha aparecido en su oficina para que le aclare de qué coño va todo esto
Tras varios intentos por conseguir que algún humano reuniera todas las características que el necesita para ser el Fore Lesser, casi por casualidad se topó con una tarjeta de visita en el último cuerpo que profano. La tarjeta era la típica de abogado estirado, sin demasiadas florituras con un nombre, una dirección y un teléfono. Pero lo que le llamo la atención fue que en el reverso de la tarjeta había otro número con unas palabras que despertaron su curiosidad y dado que el humano que tenía muerto a sus pies carecía de buena reputación le dio pie a pensar que a lo mejor podía estar delante de su nuevo Fore Lesser. Llamo a ese número de teléfono y dando un nombre falso concertó una cita pero evidentemente no podía aparecerse en el ascensor de su oficina así que se materializo directamente arriba cuando la noche cayó.
Bajo la capa una sonrisa oscura apareció en su rostro cuando vio la cara del humano. El paso decidido de este cuando se aproximaba le indico que este iba a ser definitivamente el jefe de sus restrictores.
— Buenas noches señor Smith, un placer encontrarnos por fin, llevo mucho tiempo buscándole y por fin di con usted
Mike se acercó a su visitante hasta casi encararse a él y sin recular un instante se puso a la defensiva pero en cuanto escucho su tétrica voz freno su intento de parecer valiente. Un escalofrío le recorrió la espalda indicándole que aquel ser no era bueno, que esa visita no estaba bien y que de aquel encuentro no saldría bien parado, pero en ningún momento mostro ningún ápice de debilidad y al contrario de lo que podría pensar en un primer instante quería escuchar lo que ese ser podía contarle.
— Buenas noches señor…. —mira su agenda de reojo para recordar el nombre de su nuevo cliente—… señor Koniec, encantado de conocerle igualmente. Llevo todo el día pensando quien podría ser y no podría haberme hecho a la idea de que fuera un monje— Mike traga saliva con dificultad sin apartar los ojos de el — dígame entonces, a que debo su llamada, en que puedo ayudarle.
El Omega puede captar el nerviosismo en la voz del abogado y no puede reprimir una risa sardónica.
— Todo a su debido tiempo humano, todo a su debido tiempo. De momento para lo único que he venido es para proponerle un negocio — lo mira a través de la capucha para ver sus reacciones — es un trabajo a tiempo completo, necesitaría que se dedicara al llamémosle…“caso” las 24 horas del día los 7 días de la semana. Le interesa?
Mike se queda quieto sin moverse ni un solo centímetro escuchando todo lo que está contando este personaje.
— Usted necesitara de mi total dedicación para su “caso” durante cuánto tiempo porque yo dirijo uno de los mejores bufetes de abogados de la ciudad y no quiero perder mis privilegios en el— se cruza de brazos delante de él desafiante.
— El tiempo es indefinido, no hay una fecha límite para terminar, digamos que tanto usted como yo sabremos cuando ha terminado su labor— el humano se pone cada vez más nervioso pero lo intenta ocultar.
— De acuerdo, digamos que acepto su encargo y su oferta laboral, en qué consistirá ese trabajo, que tendría que hacer o a quien tendría que representar ante un jurado.
Flotando alrededor de él, el Omega sin titubear le responde con una frase escueta, casi una orden.
— Me vas a representar a mi delante de lo que podemos llamar el Gran Jurado — suelta una enorme carcajada que retumba en las paredes de la oficina— y tu trabajo consistirá en conseguirme gente para formar un grupo de reclutas, simplemente eso.
Sigue con la mirada los movimientos de su interlocutor casi sin pestañear y no entiende el hermetismo de todo eso.
— Y por qué necesita de un abogado para hacerse con un grupo de hombres para su grupo de reclutas?— lo miro con extrañeza porque seguía sin entender nada
— Porque para mi propósito necesito alguien que no tenga conciencia del bien ni del mal, alguien que no tenga escrúpulo ninguno en conseguir un fin sin escatimar en medios y porque….sé que serás capaz de hacerlo bien…— se coloca en su espalda para continuar hablándole — pero hay un pequeño problema…para que puedas trabajar para mi necesito algo a cambio…— Mike se da la vuelta encarando la silueta oscura del ser asintiendo— pero eso te lo diré en nuestra segunda reunión, por hoy es más que suficiente señor Smith, nos volveremos a ver muy pronto, en unos días recibirá noticias mías con las indicaciones del lugar del segundo encuentro, hasta ese entonces…buenas noches señor Smith.
El Omega se desvaneció en el aire ante la mirada estupefacta del abogado que no daba crédito a lo que había visto. Casi por instinto se froto los ojos para intentar procesar la conversación un tanto surrealista que había tenido y no encontró ninguna razón que le llevara a pensar que estuviera dormido, borracho o muerto y hubiera tenido uno de esos encuentros en la Tercera Fase así que se sentó en su silla de diseño con las manos entrelazadas la una a la otra y recapacito sobre aquella visita tan extraña.
SEGUNDO CAPITULO. EL DIA DE LA VERDAD
Habían pasado unas cuantas semanas, y ese ser que se había presentado en su oficina no había vuelto a dar señales de vida hasta esta misma mañana. Antes del almuerzo su secretaria le entrego una nota con una dirección y un escueto mensaje informándole de que viniera acompañado de alguien de su total confianza. Eso le resultó extraño pero inmediatamente pensó en su hermano Joe, un antiguo ex marine cuyo sentido del honor era más que evidente que carecía después de todo lo que había sucedido en sus múltiples misiones en el extranjero. Aunque el motivo principal que detono la bomba de su licencia del ejercito de marines, fue aquella brutal violación que no tendría que haber sucedido pero que le trastorno para lo que le quedara de vida.
Le mando un mensaje diciéndole que se reuniera con él en su despacho a las nueve de la noche que tenían un trabajo que hacer. No era la primera vez que lo hacían, se complementaban bastante bien. Uno era el cerebro y el otro el musculo, el equipo perfecto que se diría. En respuesta su hermano le devolvió el mensaje con un breve “OK”, era un hombre parco en palabras pero efectivo.
Durante el resto del día no dejo de pensar en lo que podría pasar esa noche. Se encontraba incomodo porque la curiosidad por saber a qué tipo de empleo se refería era mayor que el temor que sentía hacia lo desconocido, pero en algún momento de debilidad le embargaba el miedo y estaba tentado a declinar la oferta, pero inspiraba profundamente y seguía mirando hacia el futuro incierto.
El reloj que presidia su despacho comenzó a dar las nueve y en la última campanada unos duros nudillos llaman a la puerta de la oficina. Sin más dilación da la orden para que pase su hermano.
— Buenas noches Joe, me alegro de verte— sin darse la vuelta y sin mostrar ni una sola muestra de cariño o de que realmente estuviera alegre de verle, saluda a su hermano
— Mientes tan bien como siempre, elegiste buena profesión Mike— Joe se cuadra en mitad del espacio esperando que se dé la vuelta y poder encarar a su hermano con una sonrisa de autosuficiencia.
Joe es un hombre corpulento de largos brazos y piernas musculosas. Su ancha espalda denotan las horas que le dedica en el gimnasio a machacarse el cuerpo, pero tiene otros hobbies que ni tan siquiera su hermano conoce que le ayudan a controlar su ira y su violencia desmedida. La personalidad de Joe difiere mucho de la de su hermano, son muy diferentes. Mientras uno es extrovertido, abierto, amable con la gente que realmente según a su entender es merecedor de tal privilegio, Joe es introvertido, callado, reservado con todo el mundo sin distinción. Ese carácter forjado en las calles del condado de Queens es lo que le llevo a alistarse en el Ejército de Marines y a que su vida diera un giro de 360º aquella noche en Afganistán. Cansado de ese silencio molesto que se había instalado en la habitación, decidió hablar para romper el hielo.
— Bueno, entonces de que se trata ese trabajo hermanito— la última palabra sale de su boca casi como un insulto.
Mike se da la vuelta despacio y encara a su hermano con una fingida sonrisa que denotaba que el cariño que tuviera hacia él estaba enterrado en lo más profundo de su corazón.
— No seas tan impaciente hermano, no seas tan impaciente. Yo tampoco se mucho de ese “trabajo” — entrecomilla la palabra para darle un poco más de normalidad— en la primera reunión me dijo que necesitaba a un abogado para un juicio que iba a tener o algo así entendí. Por otro lado me dijo que necesita ayuda para formar una especie de ejército o grupo especial de combate— hace un ademan quitándole importancia al asunto— por eso cuando esta mañana se puso en contacto conmigo pensé que a lo mejor te podría interesar formar parte de ese grupo.
Joe a penas pestañea cuando Mike le cuenta todo eso. Es un tipo que no suele mostrar ningún tipo de sentimiento, ni bueno ni malo hacia los demás. Cambia el peso de su cuerpo de la pierna derecha a la izquierda y respira profundamente inflando el pecho.
— Conoces al tipo de algo más que de aquella primera reunión, viene recomendado por alguien conocido…. — Mike vislumbra la desconfianza en los ojos de su hermano y niega con la cabeza a todo lo que dice— bien, no sabemos nada del tipo ese y has quedado con él en…—coge la hoja de la agenda que hay encima de la mesa con la dirección— aahh buen sitio para vivir, a las afueras de la peor zona de la ciudad, rodeado de maleza y bosque. Buen lugar donde esconderse si fuera necesario….mmm Laurel Street sin número…— se baja la cremallera de la cazadora y saca el arma que llevaba escondida en la cinturilla del pantalón dando un golpe con ella en la mesa; una nueve milímetros con el número de serie borrado evitando así preguntas innecesarias— creo que de esta forma podremos ir a esa parte de la ciudad.
La mirada de Mike se dirige hacia el arma que esta puesta justo encima de la dirección y sonríe satisfactoriamente porque sabe que la elección ha sido la correcta. Mira el reloj de nuevo y se da cuenta que tiene que salir ya hacia allí si quieren llegar a tiempo.
— Vamos en mi coche, tiene las lunas tintadas y la carrocería es blindada. Con él no nos pasara nada por ese barrio. Lo tengo en el garaje— se acerca a la puerta y le hace un gesto para que le siga.
Montan en el ascensor y van hasta el tercer sótano del edificio de oficinas. Apenas hay coches ya, es demasiado tarde para estar trabajando. Solo hay alguno de gama alta cerca de utilitarios vulgares lo que indica que algún jefazo está trabajando con su secretaria personal antes de ir a su modélica casa con su modélica familia. Acciona el coche con el mando a distancia y se montan en él. Pone la dirección en el GPS para tardar el menor tiempo posible en llegar y se ponen en marcha. Nada de música, nada de conversación hasta llegar a las afueras de la ciudad. La dirección les lleva hasta una solitaria casa victoriana metida entre unos árboles. Esta oscuro como la boca de un lobo, no hay luces que indiquen que haya alguien en la casa pero dejan estacionado el coche al lado de una seca fuente.se bajan del coche y escrutan con mirada de cazadores los alrededores.ni un ruido de pasos, o tan siquiera el aire moviendo las ramas…nada. Antes de ir hacia la casa Mike coge una mochila del maletero bajo la atenta mirada de su hermano.
— Que llevas ahí dentro— señala con desdén la mochila, al escuchar un tintineo.
— Un par de botes de cerámica que me dijo que trajera, querrá que llevemos algo en ellos, no se—se encoje de hombros y continúan avanzando hacia la casa.
Se acercan a la puerta y se la encuentran entreabierta un escalofrío les recorre la columna vertebral pero continúan su camino hacia el interior de la casa sin mirar atrás.
La forma fantasmagórica del Omega planea por los alrededores del jardín esperando a sus invitados. En forma de ente es capaz de controlar mejor lo que sucede, quien va quien viene, quien intenta inmiscuirse en su nueva casa…todo es poco para asegurar lo que va a suceder esa noche. Por fin ve un coche acercarse calle abajo. Aparca dentro de los terrenos de su propiedad y les observa con detenimiento mientras entran en la casa. Uno de ellos es el abogado con el que hablo hace unas semanas. El otro humano no le es conocido pero se parece al otro, un poco más fornido y alto pero tienen que ser hermanos. Los ve avanzando por la casa hasta llegar al salón donde se detienen al ver la mesa de madera con los grilletes. Ese es el momento que aprovecha para hacer su entrada en escena.
— Buenas noches queridos amigos, bienvenidos a mi humilde casa— sonríe bajo la capucha siempre manteniéndose oculto tras ella— os habéis retrasado un poco…— mira al otro humano de arriba abajo haciendo un reconocimiento visual amplio—… pero creo que la espera ha merecido la pena. Creo que es momento de hacer las presentaciones pertinentes antes de comenzar con el ritual que nos va a tener ocupados unas cuantas horas—se baja la capucha mostrando su rostro a los dos humanos—soy el Omega vuestro nuevo como lo llamáis…, ah sí, vuestro nuevo jefe, vosotros me vais ayudar a llevar a cabo mi tan ansiada venganza, me vais a ayudar a exterminar de una vez por todas a los vampiros de la faz de la tierra.
Con esa sonrisa malévola que le caracterizaba a ese ser sobrenatural los dos hermanos se miraron y se dieron cuenta que no había sido buena idea venir aquí esta noche. Intentaron alejarse de él yendo hacia la puerta pero algo se lo impedía. Ese personaje que se hacía llamar el Omega movió la cabeza de izquierda a derecha en un gesto de negación hacia ellos manteniendo impertérrita esa sonrisa. En un movimiento desesperado Joe intentó desenfundar su arma pero no le dio tiempo ni a levantarse la parte trasera de la cazadora para poder empuñarla. Todo quedó negro ante sus ojos en los segundos que siguieron a esa risa macabra. Para cuando despertaron ya no habría vuelta atrás y el final de sus vidas había llegado tal y como lo ellos la conocían.
CAPITULO TRES. LA INICIACION
Tras el intento fallido de aquel humano por defenderse y huir del lugar, tuvo que admitir que tenía lo que en argot de ellos era tener un par de huevos. Movió la cabeza bajo la túnica al darse cuenta que estaba aprendiendo demasiadas cosas humanas desde que se mostraba ante ellos. Con un hondo suspiro tuvo que echar mano de uno de sus poderes para poder noquearles y dejarles inconscientes antes de ponerse a trabajar sobre sus cuerpos para poder comenzar con el rito de una vez. Los cuerpos desmadejados en el suelo ya no le suponían ningún tipo de problema para manejarles a su antojo así que haciendo acopio de otra de sus armas, trasladó al primero de ellos hacia la mesa de madera donde anteriormente había iniciado a tantos otros que no tuvieron la suerte de sobrevivir al cambio o a los propios Hermanos.
Está todo dispuesto en la habitación para comenzar con el proceso. Con el sobre la mesa, el Omega los ata con el poder de su mente con fuerza para que no puedan moverse con las convulsiones de la transformación. En una mesita auxiliar junto a la tabla de madera tenia colocados los cuchillos que le servirán para practicarles los cortes necesarios para drenar toda la sangre de sus cuerpos.
Con una sonrisa oscura, descubre sus manos fantasmagóricas y lentamente las eleva hacia los bordes de la capa para retirar la gruesa tela que lo cubre de arriba abajo. Tras echarla hacia atrás se materializa bajo ella en su forma corpórea masculina y deslizándose alrededor de la mesa los observa detenidamente.
— Creo que ha sido una buena decisión escoger a estos dos humanos como mis próximos lessers, uno posee el cerebro para poder organizar un gran ejército y el otro tiene la capacidad necesaria para luchar y entrenarles— el Omega reconoce las facciones de cada uno de ellos y las retiene en su cabeza. Continua con su monologo en voz alta— tú vas a ser el jefe de mis lessers querido señor Smith, sobre ti va a caer el peso de mi ejército.
Con estas últimas palabras eleva uno de los afilados cuchillos hasta que se deposita en la negra mano, una piel que destila maldad pero que es certera. Se inclina sobre el primero de los inconscientes humanos y con la misma delicadeza que ha demostrado siempre con todos sus lessers, pasa la mano libre por su cuerpo desprendiéndole de toda aquella ropa cara y molesta que a partir de ahora no va a necesitar. Una vez ya está despojado de todo lo innecesario apretando la empuñadura del cuchillo y con varios movimientos rápidos y concisos, corta la cara interna de ambas muñecas comenzando a caer un hilo de roja sangre sobre los cubos dispuestos. Flotó hacia los pies de la mesa para hacer el mismo corte en sus tobillos y comenzar así a drenar el cuerpo del que iba a ser el Fore Lesser.
— Ni un grito, ni un movimiento…vas a ser un buen Fore Lesser señor Smith. Vamos a ver cómo te comportas con el siguiente paso de nuestro ancestral ritual…
Con la misma tranquilidad con la que se ha movido siempre, el Omega se sitúa en uno de los laterales de la mesa de madera y empuñando el cuchillo clava la hoja sobre el pecho desnudo del humano abriéndoselo como si fuera las pastas de un libro. Ese fue el momento que el humano decidió para despertarse de su letargo con un gran aullido.
Abrió los ojos hasta casi el límite de biológicamente permitido y giro la cabeza hacia él. El miedo estaba reflejado en sus ojos cuando vio lo que estaba oculto bajo la capa. Era una sombra oscura y todo lo que podía pensar era que ese era el mismo mal reencarnado en ese ser. Intentó patalear y manotear pero no consiguió nada porque estaba atado y bien atado. Los gritos que su garganta pronunciaba no obtenían otra respuesta que la del eco de la estancia, esos gritos se quedarían adosados en las paredes de la casa cuando aquello terminara para bien o para mal. Movía su cabeza de un lado a otro intentando ver algo más que a aquel monstruo pero no encontró nada hasta que sus ojos se toparon con lo que parecía ser el cuerpo de su hermano tirado en el suelo sin conocimiento.
— No te preocupes por todavía humano, sigue estando vivo, no por mucho tiempo pero sigue estándolo. Cuando termine contigo empezare con él y espero que no me dé más problemas que tú ahora mismo— suelta una risotada estruendosa que rebota en las esquinas de aquel inhóspito salón— te estabas portando bastante bien hasta ahora, no me defraudes…
Con un desgarrador lamento de quien sabe que está en manos de un ser que lo va a destrozar, se da cuenta que tiene el pecho abierto y que unas continuas gotas chapotean en lo que pueden ser cubos de fregar. El humano comienza a ser consciente de que lo que escucha es el sonido de su propia sangre abandonando sus venas y entra en estado de pánico comendando a chillar, gritos ensordecedores que pondrían de pie a un vecindario completo pero que en esa apartada casa no encontrarían respuesta.
— Porque me estás haciendo esto joder, porque quieres mi sangre— el humano siente un escalofrío cuando vuelve a escuchar la risa oscura del ser que tiene delante.
— No te creas que eres tan importante para eso señor Smith no necesito tu sangre, esto es solo un mero ritual, algo que se necesita realizar para que puedas cumplir la función para la que fuiste elegido— la piel del humano comienza a palidecer y los hilos sanguinolentos que al principio salían con velocidad salen ralentizados porque el corazón ya no bombea con la misma intensidad— tu sangre no vale nada para mí, ni tu corazón tampoco, son algo inservibles y de poco interés para mis pretensiones.
— Entonces… —la voz del humano comienza a debilitarse— si no te hacen falta porque me estas vaciando de ella— la tremenda carcajada que da el Omega enerva el nerviosismo del humano aún más pero intenta no moverse demasiado, está demasiado débil y sabe que todavía no ha llegado el final.
— Mi querido señor Smith siempre tan curioso…—la piel cetrina del humano le daba a entender que ya quedaba muy poco para que expirara—Porque esta es la única manera de que tu mueras…— el Omega se inclina hacia él y sonriendo se queda a su lado cuando las sacudidas de la muerte se apoderan del cuerpo del humano— no luches, no tienes escapatoria abandónate y deja que termine el trabajo…tengo otra presa que me requiere y necesito de tu ayuda…
Aquellas fueron las últimas palabras que el humano escucho antes de exhalar el último de sus vivos alientos. En ese último espasmo su espalda se levantó de la mesa en un extraño ángulo y cayo golpeando la mesa con un ruido sordo. La sonrisa del omega se agrando de tal manera que no sabía cómo su transparente piel podría soportarlo. Antes de continuar con el ritual le susurro en el oído.
— Vas a descubrir una nueva vida de mi mano, una vida que merece ser vivida y para la que has sido escogido de entre muchos, ahora sí que vas a tener una razón por la cual estar sobre la faz de la tierra.
Se incorporó tras aquellas palabras y dando un hondo suspiro continúo con el ritual. Ahora venía la parte en la que mal a su pesar tenía que participar. Se incorpora en toda su longitud y remangándose un poco la manga se abre una de las muñecas con el mismo cuchillo que ha utilizado con el humano. Un chorro de negra y espesa sangre comienza a manar de la herida. La deja caer sobre la cavidad torácica cubriéndola de un líquido similar al aceite que emplean los coches y espero a que fluyera dentro de su cuerpo. Elevando una plegaria que solo él podía entender hace aparecer de la nada una pequeña bola de energía que impacta directamente en el centro de su pecho. El negro liquido actúa de conductor de la energía lo que provoca que cada una de las venas y las arterias de este humano se reconstruyan a sí mismas por el fluido que comienza a recorrerlas, activando su movimiento regenerándole.
Con mirada curiosa escarba en su interior con los ojos para ver con detenimiento, el poder que tiene eso que considera su sangre, pero le resulta tan tedioso y tan cotidiano que se cansa rápido de su misión de observación y continua con el paso que realmente le entusiasma. Deja el cuchillo sobre la mesa y moviendo aquello que parecen dedos introduce la mano en su pecho y rodeando su corazón tira con un poco de fuerza de el. Lo arranca de las arterias y venas al que lo mantenían unido y lo pone a la altura de los ojos. Lo aprieta en su palma dejando que el color rojizo empalidezca, pudriéndolo con su poder sonriendo triunfalista. Desvió la mirada de su mano cuando escucho un jadeo que provenía de la mesa de tortura, su humano parecía que se estaba despertando. Para terminar con el rito y que todo hubiera tenido un final feliz, apoyó su mano libre sobre la abertura de su pecho y lentamente los dos pliegues de carne se unieron sin dejar a penas una cicatriz en él.
— Despierta a tu nuevo yo — los ojos del humano se abrieron de par en par, inyectados en sangre pero que le enfocaron perfectamente a la primera— bienvenido a tu nuevo mundo, acabas de dejar de ser Michael Smith para ser el Fore lesser del Omega, vamos tenemos trabajo.
Casi sin tiempo para reaccionar, el Omega le soltó de sus ataduras dando comienzo al espectáculo de vómitos y contorsiones que durarían aun unas cuantas horas. Se cayó de la mesa a sus pies y con el rostro implorante le susurro que le matara pero no estaba dispuesto a darle ese placer.
— Pobre iluso, no aprecias el regalo que acabo de hacerte…tienes la inmortalidad delante de ti y la desprecias…— chasquea la lengua con disgusto— te daré otra oportunidad porque realmente creo que mereces la pena así que revuélcate en tus miserias humanas, rebózate en tu propia mierda que lo que está por venir es nuestro futuro.
Tras esas horas de sufrimiento el nuevo Fore Lesser se levantó del suelo donde se había estado retorciendo de dolor, vomitado hasta casi lo que él pensaba que era su propio estómago. Se miró el pecho que recordaba que había tenido abierto y ahí no había nada más que piel. Siguió mirando y se dio cuenta que estaba desnudo y pensó donde habría ido a parar su ropa. Desde su posición un poco alejado de su Creador se aventuró a preguntar con una voz que al principio le costó reconocer.
— Quiero que me expliques que cojones ha sucedido aquí, mejor dicho exijo una explicación— con una mirada de odio hacia el Omega, entrecerrando los ojos espero pacientemente su respuesta.
— No tengo nada que explicarte Fore Lesser— lo mira de arriba abajo volviendo a colocarse la capucha sepultando una sonrisa malévola al verle desnudo— lo único que tienes que saber es que desde ahora eres inmortal, no necesitas beber, comer o relacionarte con ningún otro ser vivo que no sean los de tu misma condición, como el— mira con desprecio el cuerpo del humano—eres el jefe de mi ejército y tu prioridad a partir de ahora es la caza de lo que los humanos llamáis vampiros.
El desnudo humano se gira sobre sus talones y lo mira fijamente con cara de sorpresa, con cierta desconfianza. Sabía que lo que estaba pasando era demasiado extraño para un mundo terrenal pero hasta ese punto de locura no. Solo pudo reírse antes de dirigirse a él.
— Claro, matar a los vampiros…algo que solo existe en los libros que leen niñas estúpidas, a esos vampiros te refieres, los que se mueren de amor por no llevar a su virgen de turno al baile de fin de curso? — cada palabra sale atropellándose en la siguiente porque no sabía cómo había llegado a este punto de desequilibrio mental.
— No exactamente a esos, estos son un poco más especiales que toda la mierda literaria que los humanos soléis leer cuando no tenéis ningún tipo de interés en vuestra miserable vida…— sin apartar los ojos de su Fore Lesser le sigue hasta donde está la ropa—… en cuanto te vistas con la ropa que hay en esa silla comenzaremos con ese otro— el nuevo Fore Lesser obedece sin ningún problema y se encamina de nuevo al lado del Omega—… ellos son una raza superior a la humana tanto en fuerza como en conocimientos y tenemos que acabar con ellos. Solo es necesario que sepas como se llaman y los lugares que habitualmente transitan y rápidamente los reconocerás— vuelve a mirarle de arriba abajo— pero de momento vamos a trabajar en esto.
Con un desaire en la voz y con movimientos igual de gráciles que antes, coloca al otro humano sobre la mesa y empleando los mismos poderes, lo amarra a la mesa capturando sus manos y sus tobillos con las cuerdas. Permanece inconsciente así que todo sigue la misma tónica que con su Fore Lesser. Hace los cortes en las muñecas y en los tobillos bajo la atenta mirada de aquel recién iniciado que casi ni se inmuta al ver como ese trozo de carne se desangra. El goteo salpica dentro de los cubos que todavía no han sido llenados por completo y con infinita paciencia sigue mancillando ese cuerpo.
El Fore Lesser observa cada uno de los gestos que el Omega hace en el que hasta esa misma noche ha sido su hermano de sangre pasando a convertirse en hermanos de armas. Dejando a un lado el sentimentalismo familiar aprende donde hay que hacer los cortes porque tiene la sensación de que esta puede ser su iniciación como “ayudante”. La forma en que clava el cuchillo en el pecho descubierto de su hermano y la falta de sobrecogimiento al escuchar el alto grito que Joe vocifera le indica que su parte de humanidad ya ha quedado relegado a un simple recuerdo en lo más profundo de su mente, por lo que sin pensárselo dos veces golpea a su hermano en el rostro volviéndole a dejar inconsciente. Se sacude la mano varias veces pero se sorprende de no sentir dolor y piensa que es otra de las grandes ventajas que le ha otorgado ese oscuro ser que abre el pecho de Joe y que sin miramientos se corta su propia muñeca dejando derramarse un negro liquido dentro de él. No sabe a ciencia cierta que puede ser pero parece una especie de aceite negruzco que proviene de sus venas. Una luz cegadora que no sabe muy bien de donde procede aparece en la palma de su mano y lo mete en el cuerpo de Joe. Una sacudida eléctrica le eriza el bello de la nuca pero sigue inamovible de su sitio. Lo siguiente que ve sí que le horroriza y se echa para atrás unos metros: el corazón de Joe está en la mano de este fantasma y contempla como se va secando en su poder dejándolo en una mínima expresión.
— Trame los botes de cerámica— exhortó el Omega con voz como venida del más allá.
Esa mirada gélida se clavó en él y obedeció sin problemas. Se agacho hacia su mochila y la abrió con premura cogiendo los botes que compro en el Target de camino aquí. Se los dejo al lado de una de las piernas de su hermano y espero a ver qué es lo que hacía con ellos. Expectante vio como el corazón de Joe era introducido en uno de ellos, pero a continuación el Omega cogió lo que parecía otro corazón e instintivamente se aferró el pecho cuando lo noto vacío. Escucho una sonrisa maligna proveniente de la capa.
— No pensarías que te iba a dejar con el tuyo verdad? Querido Fore Lesser estás muerto, no hay vuelta atrás, ambos estáis muertos, bienvenidos al infierno.
Con esas palabras coleteando en su cabeza, su hermano comenzó a despertarse haciendo los mismos aspavientos que él había realizado en su propio despertar a este nuevo mundo. Lentamente se va hacia la pared, dando pasos cortos hasta que su espalda toca lo que supone que es ladrillo que en alguna época anterior habrá conocido mejores tiempos. Se desliza por ella y cuando toca el suelo con su trasero se sujeta la cabeza con las manos viendo y escuchando los lamentos de aquel que está en la mesa…un ser humano que sufre…su hermano.
— Te había valorado demasiado pronto, eres como los demás humanos débil en cuanto se refiere a la familia, porque por lo que parece este era algo cercano a ti — flotando sobre Joe se acerca a su Fore Lesser y con un suave tono en la voz continúa su discurso— ahora no tienes familia, este es un soldado como tú, que no dudare en matar si no consigo lo que pretendo tanto de ti como de él. Así que levántate de ahí recoge a la escoria que no deja de serpentear en el suelo y salid a las calles de Caldwell, quiero que esta misma noche me traigáis la cabeza de alguno de los Hermanos — la cabeza del Fore Lessers casi gira 360º cuando escucha eso porque no lo entiende— si lo que necesito es que matéis a los componentes de la Hermandad de la Daga Negra, quiero que esos malnacidos caigan a mis pies y lo quiero pronto.
Sin más se evaporo en el aire, de la misma manera que apareció delante de ellos y se quedaron solos en la habitación. Una hoja de papel se cayó en el suelo y vió que estaba escrita por ambas caras. Se arrastró por el suelo y la cogió con las manos. Eran los nombres de las calles del centro de Caldwell, las principales zonas de bares, discotecas y restaurantes donde se mueve la gente cuando quiere disfrutar un poco de la noche. En algunos de esos sitios él había pasado más de una noche de desenfreno con alguna de sus putas esnifando coca en la zona vip. Miro a su hermano que seguía retorciéndose en el suelo y suspirando se acercó a él para que le sintiera cerca.
— Aguanta Joe solo son un par de horas y todo se solucionara y podremos salir a la calle a por esos cabrones de la Hermandad.
Comenzó a susurrarle todo lo que le había contado el Omega sobre esa historia de los vampiros y la Sociedad Lesser. Una inverosímil pero cierta historia que marcara sus vidas de hoy en adelante. Esa historia que con un poco de suerte su hermano recordaría cuando terminara su transformación, pero que cada vez se convencía más que aquello no iba a ser un paseo entre las nubes como al principio hubiera parecido, aquí había algo más profundo que el simple hecho de matar a unos vampiros.
CAPITULO CUATRO. L A PREPARACIÓN
Frente al espejo del baño de su apartamento en el Soho, Michael Smith observa como su pelo negro azabache hasta hace unas pocas semanas está casi complemente blanco. Hay apenas unos cuantos mechones que aún conservan su color. Esto es imposible piensa el, hace menos de dos meses estreno la treintena pero el reflejo le devuelve otra imagen completamente diferente. Hace unas semanas de aquel encuentro con el omega y él no le dijo nada de que una de las consecuencias de su transformación era ese cambio tan bestial en su aspecto físico. Cabreado golpea el espejo rompiendo esa imagen que no quiere ver.
Furioso recuerda esas semanas pasadas. Tras aquella iniciación como lo llamo el Omega, tanto el cómo su hermano regresan a casa. Joe se mudó a su casa para poder analizar todo lo sucedido y poder estar más localizados para El. Pero es extraño, no han vuelto a saber nada desde aquel día ,ni una llamada, ni un mensaje…nada…solo silencio por su parte y tienen numerosas preguntas que hacerle. Sus ojos se desvían hacia su mano ensangrentada. La sangre que hasta hace unos días era de un rojo brillante ahora es negra petróleo, lleva sin comer o beber desde aquel día. No tiene hambre o sed. Pero eso es algo que ya le había dicho tras su renacimiento a este nuevo mundo pero otras dudas le asaltaban continuamente. Acerca su nariz a la piel de su brazo y nota ese olor. No es el mismo que siempre tampoco, huele a talco como el que se usa en los bebes .y lo que más le preocupa. Se agarra la polla y los huevos y aprieta con fuerza para ver si así siente algo. Nada…todo lo que consigue es una puta nada desde aquel dia.ni una jodida erección. Amanece todas las mañanas completamente flácida entre sus piernas ni un solo atisbo de que se endurezca en lo más mínimo y eso requiere que se lo expliquen.
Se sobresalta al escuchar una risa oscura tras él. Se gira pero no ve a nadie solo nota la presencia del Omega porque una ráfaga de aire frio le sacude el cuerpo. Sale del baño hacia su habitación y allí se materializa. Un remolino de fría y oscura niebla se manifiesta en la mitad de la estancia. El omega aparece bajo su túnica, con las manos metidas en las mangas y casi sin apoyar los pies en el suelo. Se acerca un poco a él y con sonrisa sarcástica retira la parte de arriba de su capa dejándose mostrar tal y como es, clavando su oscura y profunda miranda, esos ojos negros como los de un pozo sin fondo y con esa voz hueca venida de algún punto del infierno.
- Saludos Fore lesser, hace mucho tiempo de nuestro último encuentro verdad?— levitando a su alrededor casi no hay espacio para poder moverse — como te ha ido estos días — se para en su espalda observándole cuidadosamente.
- No me llamo Fore Lesser para empezar, soy Michael Smith y sabes cómo cojones me he sentido estos días perfectamente que coño me está pasando — las últimas palabras son gritos de rabia encarados hacia el Omega — que me has hecho maldito hijo de puta.
El Fore Lesser se abalanza sobre el Omega y este casi sin alterarse, con un movimiento de cabeza lo lanza por los aires haciéndole chocar contra la pared. Se acerca a él levitando y casi imperceptiblemente se inclina hacia el ex-humano para hablarle con voz ruda.
— Otro punto a tu favor Fore Lesser — repite despacio— tu nombre a partir de ahora es señor S para ser exactos. Mike Smith murió hace tiempo —con un deje de diversión en su voz al ver al no muerto alterarse de esa manera continua hablando con el— los problemas que tengas para con tu polla a mí no me interesan nada en absoluto, si no se te pone dura es uno de tus males menores, tendrías que estar agradecido por esta oportunidad que te he brindado de darle un sentido a tu miserable vida — lo levanta en el aire sin mover un musculo y lo acerca a su rostro apretándole la garganta— y también tendrías que estar agradecido por haberte librado de lo que normalmente les hago a mis lessers cuando son iniciados. Así que por el bien de todos llama a tu hermano, preparaos para ir a las calles e investigar donde se meten esos vampiros— lo vuelve a tirar al suelo y mientras se aleja de él se coloca su máscara cubriéndole totalmente— mañana por la noche volveré a la granja. quiero que me traigáis más humanos para iniciarles, me da igual como sean pero quiero gente allí. Tras su iniciación saldréis de cacería, mañana comienza la nueva era del terror en Caldwell y nadie me va a detener.
Tras esas palabras de advertencia el Omega se evapora en la habitación, dejando una sensación de frio y desasosiego en ella que perdurara durante bastante tiempo. Mike se frota la garganta e intenta tragar saliva con fuerza haciendo un gesto de dolor. Con mano temblorosa coge el móvil y marca el teléfono de Joe. La conversación es corta solo una dirección el centro, las calles de Caldwell y muchos locales donde observar posibles lessers para el Omega.
Llego la hora de buscar los apoyos necesarios para la lucha, llego la hora de formar un ejército, llego la hora de hacerse un nuevo nombre dentro de ese mundo totalmente nuevo para él, llego el momento de despertar y hacerse respetar….LLEGO SU MOMENTO
CAPITULO CINCO. EL COMIENZO
El señor S llego al punto de encuentro con su hermano a la hora que habían prefijado. La noche estaba inestable, con lluvia fina e intermitente, ese tipo de lluvia que más que mojar molesta. Habían quedado frente a uno de los locales donde la gente de más o menos mala reputación se gana un sobresueldo con peleas ilegales. Lo ve de lejos cuando deja su R8 aparcado en el lateral del callejón y bajando del coche con un ademan de superioridad se acerca a su hermano que lo espera apoyado en la mugrienta pared.
— Hola Mike, que es eso tan urgente que quieres que hagamos aquí esta noche — sin un saludo previo Joe entablo esa conversación con su hermano aunque podía hacerse a la idea cual era el motivo por el que venían aquí.
— Estuvo en mi casa y me ordeno que le buscáramos gente— sin cruzar una mirada con él se dirige a la puerta del local. Se para con la barra en la mano y mira sobre su hombro con desprecio — necesita más asesinos y los tenemos que encontrar — aprieta la puerta y la abre — una cosa mas no vuelvas a llamarme Mike, a partir de ahora soy el señor S.
Bajo la atenta mirada de Joe, el señor S entra en esa especie de club de la lucha ilegal yendo directamente a una de las zonas donde los ojeadores se sientan para observar la mercancía que se mueve cada noche. De estos sitios han salido algunos de los mejores luchadores de los circuitos profesionales por eso cada noche se juntan allí. Los luchadores esta noche parece que saben de qué va el juego porque no median mucho en palabras. La única conversación que existe es la de los puños y las patadas. Sonriendo espera a que Joe tome asiento a su lado para comenzar la búsqueda de nuevos lessers.
— A partir de ahora serás mi segundo al mando, te llamare señor J, mantener nuestra identidad bajo secreto creo que será lo más conveniente si vamos a movernos por estos ambientes— Joe solo asiente sin mirarle pendiente de lo que ocurre en Jaula.
Los dos hermanos en silencio comienzan a observar a los que están luchando en el centro ahora. Son dos humanos de unos veintitantos, afroamericanos, altos, corpulentos, de gruesos brazos y anchas espaldas. Los movimientos de ambos eran agiles, a penas notabas que se iban desplazando sobre la lona. Solo veías como se deban de ostias. Patadas, puñetazos, quiebros que demuestran que son hombres curtidos y que todo lo que están demostrando aquí y ahora no se ha aprendido en ninguna escuela de artes marciales sino pateando culos en las calles. el juego que se traen entre manos es violento, sin tregua a coger aire o a intentar recomponerse de una u otra forma. Labios partidos y cejas rotas ya demuestran que uno de ellos no va a salir bien parado de allí. Los golpes se intensifican porque los dos quieren ganar y el juego sucio comienza a aflorar en los dos.
Las patadas van dirigidas a partes blandas y órganos vitales por lo que el señor S puede ver desde su posición. Siguen tanteándose una par de minutos más hasta que uno de los humanos decide que no quiere divertirse más con él y le lanza una patada en la garganta a su rival y lo noquea en el acto. El otro tipo se queda tirado y no se mueve, pero al parecer no está muerto por lo menos de momento, el chico vencedor sale de jaula y se dirige a un grupo de humanos que durante todo el combate no ha dejado de animarle, el señor S no ha perdido detalle del chico y se ha percatado del gesto entre su hermano y el.
— Lo conoces— se inclina hacia el para cuchichear sin que nadie les escuche.
— Si es un viejo conocido de por aquí además de por otros asuntos— el señor J no le pierde de vista ni un solo momento cuando se mete en la marabunta de gente que lo acompaña.
— De que otros asuntos— se pone recto sobre la silla pero gira su la cabeza para enfrentar la cara de su hermano— en que líos has estado metido.
— Venga hombre no me jodas y actúes de hermano mayor que sabes que no te pega en primer lugar y en segundo, yo soy el mayor de los dos— sonríe sarcástico al que esta noche se ha convertido en su jefe. La cara del señor S no admite discusión y cede al final en la explicación— se llama David Carter, es un poli corrupto de la comisaría del distrito, tuve ciertos problemas con una “mercancía especial” que me trajeron al muelle.
El señor S lo mira sorprendido pero con una grata sonrisa en la cara al descubrir que no solo él tenía ese tipo de “problemas” con la justicia. Sabía que no estaba recibiendo ningún tipo de prestación del Gobierno por haber sido licenciado del Ejercito sin honores. También sabía que no tenía ningún trabajo que le proporcionara una nómina a fin de mes y una cotización en la Seguridad Social, por lo que se imaginó que desde que regreso de Afganistán estaba metido en algo de contrabando.
— Un poli corrupto que se llevó algo de parte de esa mercancía o de los beneficios que causaron esa mercancía?— pregunto con curiosidad aunque está casi seguro que sabía la respuesta.
— Digamos que algo en especias se llevó y también algo en metálico— esta vez su sonrisa es algo más amplia y convincente.
— Mmm, interesante…esto puede venirnos bastante bien ahora mismo que probablemente mis ingresos del bufete se vean disminuidos en gran medida— el interés por ese humano se incrementa bastante y clava su mirada en la espalda de ese hombre— puedes hacer que venga a hablar con nosotros?
El señor J, se gira completamente hacia el Fore Lesser y lo mira con incredulidad.
— ¿Estás pensando en reclutarle para El?— tiene esa mirada de determinación que solo los abogados acostumbrados a conseguir todo lo que quieren de cualquier forma en el menor tiempo posible. No obtiene nada más que una sonrisa y un leve asentimiento de cabeza por su parte. De esa forma le indica que el camino para que se dirija hasta él.
Se levanta a regañadientes del asiento y se dirige hacia el grupo de humanos que le rodean alentándole de que continúe con una nueva pelea. Ese humano se percata de la presencia del señor J y se gira. Con un semblante serio lo saluda con un apretón de manos. Sin que ninguno de sus amigos se entere le susurra que le acompañe donde está su hermano y el humano acepta sin hacer más preguntas.
El Fore Lesser desde la distancia ve como su recién inaugurada mano derecha conversa con el que esta noche va a ser su primer iniciado. Tras esas breves palabras los ve acercarse con paso firme hacia donde está el. Le sonríe cuando lo tiene a tan solo un par de metros y se incorpora de su silla para saludarle como es debido.
— Buenas noches, señor Carter— le tiende la mano para mostrarse amistoso— quería darle mi enhorabuena personalmente por el combate de esta noche— sacude su mano un par de veces pero nota cierto nerviosismo y desconfianza en él.
— Gracias pero….tu quien coño eres y por qué ese interés en felicitarme— aparta su mano con rapidez y se cruza de brazos defensivamente.
— Tienes huevos, me gusta esa actitud desafiante en un humano— se da cuenta de que el poli ha captado sus últimas palabras y da un paso hacia atrás— venga no seas cobarde hombre que ni tan siquiera sabes lo que voy a decir a continuación— el señor S lo sujeta por el brazo cuando intenta escaparse— no vas a ir a ningún sitio— lo aprieta con más fuerza.
— Más te vale que me sueltes si no quieres que rompa cada uno de los huesos de la mano que me está agarrando…has visto como me se defender sin ayuda de nadie asi que por tu bien baja esa mano.
El señor S baja la mano despacio del brazo de David pero su hermano le cierra el paso para que no pueda escapar.es una presa bastante jugosa y no quiere perder la oportunidad de ver lo que es capaz de hacer este tipo bajo un cierto tipo de condiciones y presionado al máximo.
— Venga hombre no te pongas así que no es para tanto, encima que vengo a proponerte un negocio…— chasquea la lengua pero con eso logra captar su atención nuevamente.
— ¿Un negocio? ¿qué tipo de negocio?— vuelve a cuadrarse delante de él esta vez un poco más relajado pero con el ceño fruncido.
— Si es un negocio un poco especial, digamos que es un complemento a lo que tu y mi hermano soléis hacer de vez en cuando. ¿Estarías interesado?— observa en su rostro como se planta la duda en él.
— Exactamente de qué tipo de negocio estamos hablando
Con esa pregunta el humano acaba de firmar su sentencia de muerte.se da la vuelta y camina unos pasos alejándose un poco más de la gente que puede tener oídos muy finos y no quiere tener más testigos que los estrictamente necesarios. Sin más preámbulos decide contarle el verdadero contenido de ese “negocio”.
— Bien, comenzamos a hablar el mismo idioma entonces— habla despacio dándole la espalda— el negocio al que me refiero es, matar vampiros— se da la vuelta para ver su reacción y es la que esperaba. El humano se echa a reír a carcajadas.
— Debes estar bromeando tío, vampiros en Nueva York, mejor dicho tú crees en los vampiros…— David niega varias veces con la cabeza— ¿pero de verdad me vas a hacer creer que esos mitos de adolescentes existen y caminan entre nosotros? Tío dime con lo que vamos a traficar de verdad, drogas, armas, putas lo que se sea pero no me hagas creer que voy a ser la próxima versión de Buffy Cazavampiros,en formato masculino y negro.
El último comentario le arranca una sonrisa al señor S y palmea su hombro varias veces. Volviendo a recuperar la compostura de un hombre serio le mira fijamente a los ojos y asiente varias veces.
— Es justo lo que estoy diciendo señor Carter, usted y nosotros dos nos vamos a encargar de ser los nuevos Buffys Cazavampiros de la ciudad, ayudados por otras dos personas más, una que de tu entera confianza aportaras tú y otra que ponemos nosotros— Su plan comienza a gestarse en su cabeza— te propongo algo ven esta noche acompañado de uno de tus más fieles amigos y te presentaremos al nuestro, ¿qué me dices?
El hombre sigue desconfiando de él. Mira a uno y a otro lado, no hay nadie más escuchando que ellos dos. Se queda mirando fijamente a los dos hermanos porque sigue sin creérselo así que le pide algo.
— Quiero que me demuestres ahora mismo que los vampiros existen, muéstrame alguno sino, no hay trato— hace una mueca como dando a entender algo obvio— dime donde hay uno de esos vampiros y estoy dentro, sin pruebas olvídate de mí.
El Fore Lesser escucha con suma atención lo que ese trozo de carne le dice pero parece ser que esta noche es su noche. Una de las cosas que le explico el Omega cuando lo transformo es que sentiría la presencia de los vampiros cuando estuviera a una distancia prudencial. Podría saber diferenciar un vampiro de un humano sin verle. Lo notaria en su piel como una especie de escozor, en su sangre porque fluiría más deprisa por sus venas y con el paso del tiempo, adquiriendo más experiencia por el olor que desprender.
— Está bien quieres una prueba la vas a tener ahora mismo, si eres tan amable de acompañarme— les da la espalda a ambos, su hermano está confundido como el demonio porque no sabe a qué cojones se refiere pero el humano corrupto lo sigue sin pensar así que no le quedan más huevos que seguirle.
Salen del local hacia el parking y se alejan un poco de la puerta ocultándose un poco entre las sombras a la espera. Un coche negro con las lunas tintadas y con carrocería blindada aparece en el callejón. Por el reflejo de una de las farolas ven la marca del coche, es un Escalade a prueba de todo. El señor S sonríe abiertamente al comprobar que su nuevo “poder” ha dado resultado y a la primera. Del coche baja un hombre alto, moreno, bastante más corpulento que su nuevo lesser, vestido completamente de negro, con andares seguros y firmes pero elegantes al mismo tiempo. Se acerca a la puerta del copiloto y la abre. De ese lado baja una hermosa mujer rubia que sonríe al hombre. Camina delante de el con la misma gracia o soltura casi que el hombre que rápidamente se pone a su lado. En ese momento se percata que el lleva una mano enguantada y la otra no, lo que le hace comenzar a preguntarse ciertas cosas que deberá comentar al Omega cuando se encuentren a la noche.
El hombre se acerca a la mujer y la sujeta por la cintura. La abraza y la besa con pasión parece quererla demostrar algo más que cariño con ese beso, muy posiblemente sean pareja no un polvo de una noche como tantos que él ha tenido el a lo largo de su vida. Sexo anónimo y sin sentimientos que lo único que le proporcionaba era una simple descarga de semen en cualquier orificio…placentero porque eliminaba daños colaterales pero vacíos al fin y al cabo.
Sacude su cabeza para eliminar blandos pensamientos de una vida pasada y vuelve a centrarse en ellos. Sonríe de forma malvada y se gira hacia su humano y le hace una señal para que mire en esa dirección.
— Ahí tienes tu prueba de que existen los vampiros, ellos, ambos son vampiros señor Carter, sé que es muy posible que no me creas pero te puedo asegurar que lo son. Además por lo que veo van a entrar a la Jaula, si luchan dentro los podrás ver en acción y tú serás quien esta noche me de la información que necesitamos para matarles. ¿Contamos contigo?
Lee las dudas en su rostro pero también hay cierto grado de credulidad en su él. Da un hondo suspiro y se da la vuelta encaminándose hacia su coche.
— Te mandare en un rato la dirección y la hora a tu móvil, ven acompañado como hemos acordado y basta decir que esto no lo puedes ir aireando a los cuatro costados.
Con la mirada fija puesta en los dos vampiros que están a punto de entrar en la nave, sonríe con sarcasmo y levanta un poco la voy para que esos dos le escuchen desde el coche.
— Si lo cuento tampoco iban a creerme, así que es mejor guardar el secreto— espera un poco para darles tiempo a que entren y cuando escucha el ruido del motor del coche se dirige de nuevo a su club de la lucha particular. Esta noche promete ser muy interesante.
Alejándose a toda velocidad del centro de la ciudad, toman la carretera que les conducirá hasta el lugar del encuentro con el Omega esta noche. Es el mismo que donde quedaron la primera vez, donde tuvo lugar su iniciación. Ahora les toca a ellos prepararse para iniciar a otros. Hay poco tráfico esta noche, es un día de diario y la gente normal no suele estar a esas horas por la calle sobre todo si al día siguiente tiene que levantarse a trabajar.
El camino lo hacen sin cruzar una sola palabra simplemente escuchando el escaso sonido del motor y de las ruedas sobre el asfalto. Sin darse a penas cuenta están frente a la desvencijada casa que les sirve de cuartel general para este tipo de menesteres. Dejan el coche aparcado en el mismo sitio que la otra vez y entran en la casa.
Todo está más o menos como lo habían dejado aquella noche. Las mesas de tortura, los cubos e incluso los cuchillos que el Omega utilizo estaban todavía ahí sin limpiar. Tenían una ardua tarea por delante para acondicionar todo antes de que sus nuevos invitados y el Omega llegaran para la iniciación.
— Vamos señor J, tenemos que dejar esto lo más presentable posible para esta noche, hoy el Omega creo que se sentirá orgulloso de nosotros.
— ¿Tú crees que ha sido buena reclutar a David para que luche con nosotros?
— Ha sido una magnífica idea la verdad, ese tío tiene tantos escrúpulos como una rata de un callejón, será uno de los mejores veras.
Cuando David entro de nuevo en la Jaula sabía perfectamente a quien iba a llamar y con quien iba a ir esa noche a la dirección que le iban a proporcionar. Un buen amigo desde hace algún tiempo que no le importa gran cosa ensuciarse las manos con sangre y que estaría dispuesto a cualquier cosa por pasta. Le manda un mensaje de texto quedando con él dentro de un par de horas en la puerta y se sienta a disfrutar del combate que ahora mismo hay en la jaula con la grata sorpresa de que es el vampiro que estaba con la rubia fuera en el coche.
— Bueno pues vamos a ver a que nos vamos a enfrentar a partir de ahora.
Está atento a cada gesto y a cada movimiento del tipo y tiene que reconocer que es bastante bueno. En poco tiempo lo noquea y a penas se ha manchado o esta fatigado. Regresa con su chica y no lo pierde de vista ni un momento. Va pasando la noche. Se va acercando la hora pero aún le queda tiempo para un último combate y va a ser con uno de los habituales. Tras un combate bastante entretenido. Tras la pelea en la cual sale vencedor, sale de la jaula y se cruza con él. Sus miradas se quedan completamente clavadas. Un escalofrío recorre su espalda cuando unos ojos blancos y fríos le miran sin ningún tipo de pudor ni vergüenza. Es como mirar directamente a un bloque de hielo.
Pasa de largo y se va donde le esperaba ya su amigo. Le hace una señal para que le acompañe fuera y se montan en el coche. Es mejor salir de allí cuanto antes, todavía no sabe a lo que se puede enfrentar. Mientras se saludan recibe el mensaje con la dirección. Conoce la zona no muy habitada pero sabe dónde es. Sin darle más explicaciones a su amigo se montan en el coche y van hacia allí, sin saber lo que les espera. En unos veinte minutos se presentan en la dirección que le han indicado. Entran con el coche hasta dentro y ve que ya hay otro coche. Le cuesta reconocerlo pero es el del tipo de la jaula, el que le ha citado esta noche. Sin muchas ostias, lo deja aparcado a su lado y caminando con rapidez llegan hasta la puerta que esta entreabierta.
Poniéndose manos a la obra limpian el lugar de sangre y esperan con cierta ansiedad a que el Omega o los humanos aparezcan. Pasan las horas, mira el reloj una vez tras otra y sonríe cuando se aproxima la hora. Se acerca a una de las ventanas que dan al jardín y ve que a lo lejos unos faros de un coche iluminan toda la calle. Entra en la propiedad y lo deja estacionado al lado de su R8.los dos hombres se bajan del coche y se acercan a la puerta que previamente el Fore Lesser ha dejado entreabierta. En dos grandes zancadas está en el hall de entrada de la casa con una enorme sonrisa en la cara. Los invita a entrar y les hace pasar donde será la iniciación.
— Bienvenidos amigos míos, todavía no estamos todos, falta una persona que es imprescindible para que todo esto se pueda llevar a cabo, imagino que no tardará en llegar…pero creo que antes de todo nos deberías de presentar a tu amigo— con esa enorme sonrisa perpetua que no se le ha borrado de la cara desde hace horas le tiende la mano al recién llegado— soy el señor S, el que a partir de esta noche va a ser tu nuevo jefe.
— Este es Brian Richards podría estar interesado en ese “negocio” que me has comentado al principio de la noche.
Se estrechan las manos con fuerza mirándose el uno al otro con firmeza en una clara demostración de poder que ninguno de los dos descubrirá hasta más adelante hasta qué punto van a necesitar tener claro cuál es el puesto de cada uno. Esa conexión entre ambos queda rota por la aparición del Omega detrás de ellos. Esta vez no ha sido nada espectacular o extraordinario, simplemente se ha materializado de la nada ante la estupefacción de los recién llegados.
— Bueno pues ya estamos todos, solo lo faltaba el para empezar con todo esto— se gira sobre sí mismo y encara al Omega sin ningún tipo de miedo— estos son tus nuevos……
El Omega se materializa en la habitación de las iniciaciones justo detrás de su Fore Lesser. Sin dejarle terminar de hablar, deja inconscientes a los dos humanos y los deja tirados en el suelo. Levitando como es ya costumbre aborda al señor S casi pegando su cuerpo al suyo.
— No tenemos tiempo para las presentaciones formales, poned a esos dos en las mesas vamos— la voz del Omega es ruda y no admite ningún tipo de discursion— esta misma noche os quiero en la calle buscando a los Hermanos, se acabaron las conmiseraciones, esta noche saldréis a por ellos. Quedan muchas horas para el amanecer, hay tiempo.
Los dos lessers cogen los cuerpos de los que pronto van a ser iniciados colocándoles encima de las mesas. Los atan con fuerza mientras que el Omega hace desaparecer sus ropas dejándoles completamente desnudos. Baja su capucha mostrando su rostro como siempre que hace las iniciaciones y toma los cuchillos dispuestos en las mesas dando comienzo el ritual de la transformación de estos humanos en los nuevos lessers de la Sociedad. Cada uno de los pasos a seguir es idéntico que en las iniciaciones del señor S y del otro lesser cuyo nombre ni tan siquiera sabe. Se tiene que dar prisa si quiere que esta noche esos seres salgan en busca de los malditos vampiros.
Los drena de sangre, les abre el pecho y les llena de su negro poder. Conjurando la energía necesaria les revive a ambos al mismo tiempo despertándoles de nuevo. Casi sin un minuto de respiro toma su corazón en sus manos y los seca entre sus dedos apartándoles a un lado, dejándoles sobre la mesa. Tras todos estos pasos lo único que le queda es cerrarles el centro del pecho y sus nuevos lessers estarán preparados para su lucha.
— Aprovisiónales de algo de ropa y de armas para cuando dejen de vomitar, mañana regresare de nuevo para que me informes de todo lo que suceda esta noche. Espero que tengas buenas noticias para mi mañana si no tomare represalias contra ti y créeme que no te van a gustan en absoluto.
El señor S, observa con detenimiento las iniciaciones de los dos humanos y asiente a cada una de las palabras que el Omega le dice cuando finaliza. Sin tiempo para contestar, se desvanece en el aire dejándoles solos con aquellos trozos de carne que comienzan el viaje hacia la peor parte de su estado, esas horas interminables de nauseas, vómitos y convulsiones que él vivió en su iniciación y que no se lo recomienda ni a su peor enemigo. Se da la vuelta para ver en el rostro de su hermano una mueca de horror y como se coge la pechera de su camiseta, dónde en un principio estuvo su corazón.
Está en shock, no se había dado cuenta que él no había estado presente en ninguna y no había visto el proceso desde que ellos mismo llegaron a esa casa. Se acerca despacio hacia él y le habla entre susurros.
— Vamos muévete, sube a la habitación principal del segundo piso, la ropa está en el armario. Las armas están en uno de los cajones de la cómoda, están listas para ser utilizadas, ya me encargue de ello yo mismo, en unas horas salimos.
El señor J asiente como un autómata y sale andando lo más rápido que puede subiendo las escaleras de dos en dos. Cuando llega a la habitación que le ha indicado el Fore Lesser, se encierra en ella y sentándose en una mugrienta silla se frota el pecho con fuerza y se levanta la camiseta para verse el pecho. Nada, no hay nada que le indique que ha vivido nada semejante a lo que ha visto ahí abajo. Su pecho sigue estando intacto pero ahora al ponerse la mano en el corazón no siente nada…ni un solo latido…solo siente el vacío de lo que hubo alguna vez ahí. Da un grito desgarrador que se podría escuchar desde cualquier punto de la calle y comienza a destrozar todo lo que ve a su alcance. Rompe la silla, la puerta del armario y las lámparas de las mesillas….que había hecho al aceptar eso….
El señor S escucha el alarido de su hermano en el piso de arriba y dejándoles abandonados sube con rapidez hacia la habitación creyendo que es un ataque. Abre la puerta de una patada al comprobar que estaba cerrada y se encuentra con la ira y la rabia hecha hombre.
— ¿Qué cojones me has hecho maldito hijo de puta, eso es lo que me paso a mí?— mastica cada una de las palabras que salen de su boca.
— Te ordene que cogieras la ropa y las armas y que bajaras…haz lo que te digo— las palabras del señor S son cautas.
— No me sale de los huevos obedecerte pedazo de mierda, esto es culpa tuya…
— No te comportes como un crio de pecho gilipollas te di la oportunidad de una nueva vida así que no me toques más los cojones— casi sin verlo venir el señor J se abalanza sobre pero le da tiempo a retenerle— no seas ingenuo y vámonos de una puta vez coge la ropa y las jodidas armas.
— Esto no va a quedar así, te lo puedo asegurar— coge la ropa y las armas de donde él dijo que estarían y baja hacia el salón donde los nuevos lessers siguen revolcándose.
Tras varias horas de espera para que se tranquilizaran después del cambio y unas breves pero concisas explicaciones sobre su cometido, los cuatro lessers salen de la casa en dirección al centro de la ciudad donde el Fore Lessers sabe que los Hermanos pueden moverse esta noche. Los nuevos no han hecho preguntas, solamente han aceptado de buen grado lo que se les ofrecía. Tanto es así, que el que será el tercero al mando el señor C, ha puesto a su disposición el coche en el que han acudido a la cita para que sea utilizado como vehículo de transporte hacia el centro.
Los cuatro lessers se suben en el coche y sin cruzar palabra, que parece ser la tónica general por lo que parece, llegan hasta la zona por donde la Hermandad suele salir de patrulla como le indico el Omega aquella vez. Dejan el coche en una de las avenidas principales y dividiéndose por parejas comienzan a buscarles por los callejones oscuros de la ciudad de Caldwell.





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