martes, 6 de noviembre de 2012

Noche de palomitas y sustos.

Relato ganador del concurso Relatos de Halloween 2012


Estábamos todas las elegidas que vivimos en el rancho viendo películas de terror, una tras otra, cada una más terrorífica y espeluznante que la anterior pero aun así eran adictivas. Incluso el prímale se había unido a nuestro grupo después de que Daphne y Simonetta se agarraran de sus piernas, pero él no se quedó a ver las películas, nos cono una historia del Rancho, sobre un fantasma que rondaba el lugar, que estaba antes de que las elegidas fuéramos a vivir allí, que estaba en pena desde hace muchísimos años, el fantasma había muerto ahorcado justamente en el salón, con un odio profundo y una sed de venganza
incomparable.

Algunas se creyeron la historia, algunas no, yo no podía creer en eso, no después de saber que lo más terrorífico que había cuando la noche caía éramos nosotros, todo lo demás eran simples historias humanas… Pero esas mismas historias me habían dado una gran idea para no aburrirme en este Halloween.

El primale y Cormia se habían retirado al amanecer a su habitación y yo me disculpe con mis hermanas, dejándolas allí, mientras iba a mi habitación. Entre y me reí mientras buscaba todo lo necesario y lo deje sobre la cama, me puse un gran y viejo camisón manchándolo con pintura y ensuciándolo un poco, maquillaje blanco en el rostro, una peluca y esas cosas que llaman lentes de contacto que irritan mis ojos pero les dan un terrorífico color rojo como la sangre, había sido una buena idea haber ido a buscar un disfraz para salir esa noche.

Baje muy silenciosamente las escaleras y fui a donde estaban mis hermanas, todas estaban dormidas muy juntitas, la luz del televisor era lo único que alumbraba el lugar dejando lo demás completamente oscuro, me acerque a ellas y toque los hombros de Selena y Aria, ellas se movieron un poco antes de despertarse y mirarme…

Y luego todo paso muy rápido, ellas gritaron tan fuerte que despertaron a las demás y al verme también gritaron, no pude soportar sus rostros pálidos, sus rostros asustados, era como de fotografía y me reí tan fuerte que igualo a sus gritos, el primale bajo con las dagas en sus manos pero yo no podía pensar en nada, estaba literalmente rodando en el suelo por la risa. 

La directrix me regaño junto con el primale, mis hermanas esperaron a que ellos se fueran a dormir para golpearme con almohadas pero todo había valido la pena y después de unos minutos ellas también terminaron riéndose mientras iban a sus habitaciones a dormir, y yo subí para darme un baño y quitarme toda la pintura de encima.
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No sabía qué hora era, ni cuanto había dormido, solo sabía que me faltaba el aire, alguien estaba agarrando mi cuello, sentía a alguien sentado sobre mí, abrí los ojos pero solo pude ver la oscuridad de mi habitación mientras las manos presionaban con más fuerza mi cuello, sentí un sudor frio bajar por mi frente, estaba inmóvil, no podía respirar, no podía ver nada más que la oscuridad y las sombras de mi habitación. Sentí una respiración en mi oído cuando los dedos dejaron de apretar y respire profundamente tratando de recuperar el aliento, lleve mis manos a mi cuello pero no sentí nada, solo mi piel, luego escuche una voz de ultratumba, tétrica, escalofriante que hizo que se me erizara el cuerpo entero.

- Feliz Halloween Pheonia.


Y con esas palabras lo supe… El rancho estaba realmente embrujado.

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