-Jack… ¿dónde estás Jack?- Salí al jardín a ver si encontraba a mi gemelo, en verdad hacia días que no nos encontrábamos bien y él suponía que era porque la transición se acercaba.
Hacía ya cinco años que nuestro hermano James había pasado con éxito por ese “menester” como él le gustaba decirle, y nos había puesto al tanto para que no nos alejáramos mucho o por mucho tiempo de la casa.
Seguí buscando a Jack hasta que pensé en ir al jardín. Allí le encontré tirado en una tumbona envuelto en una manta negra bien abrigada, aunque era otoño, el verano a veces parecía arraigado y sin querer partir jamás, hoy era ese caso, pero mi hermano sentía frio y al tiempo de estar mirándole y acercarme a él frote mis brazos para darme calor.
-deberías entrar Jack
-no aun RD, quiero disfrutar del sol.
-¿crees que no lo haremos más?
Me senté en el pasto a lo indio y cerré los ojos, con la cara mirando al cielo, el sol me dio ese calor que me faltaba y me sentí demasiado cansado de repente.
Jack revolvió mi pelo y abrí un ojo para mirarle, le di un leve empujón y comenzó a reír, cuando quise acordar le tenía tirado encima tratando de darme la vuelta para retorcer mi brazo.
-vamos gemelito ríndete–me ordenaba, en ese momento escuchamos un silbido que nos llamó la atención, ambos miramos hacia arriba, al cuerpo que nos hacía sombra y le dimos una sonrisa forzada.
“Hola Jimmy” decimos a coro y me saco a Jack de encima con un empujón que en verdad me cuesta energía, me levanto y sacudo mi pantalón.
-chicos madre quiere hablar con los tres, parece que es urgente.
Nos dirigimos a la casa, mi gemelo y yo dándonos empujones y haciéndonos bromas, James en cambio estaba caminando delante, con las manos sujetas atrás de su espalda, murmurando cosas que no llegábamos a escuchar. Se giró plantándose serio delante de nosotros, me quede sin respirar un momento al ver que sus ojos se ponían rojos y volvían a cambiar a su color natural.
-escuchad, sé que se comportan aun como dos niños del kínder, pero en verdad están en sus maravillosos veinticinco, hagan un favor a todos y compórtense adecuadamente. Madre no se encuentra bien.
Dicho esto entro a la casa dejándonos allí tratando de entender qué era lo que pasaba, hasta que Jack sin decir nada me dio un puñetazo en el hombro.
-claro niño compórtate.
Y entro detrás de nuestro hermano sin antes hacerle un par de imitaciones en plan de burla, me guiño un ojo y fue a buscar a nuestra madre. Me quede riendo, Jack tenía esa alegría única que a mi me faltaba. Entre directo al living y me sente frotandome la nuca para ver si el dolor de cabeza pasaba un poco.
Escucharla cada vez se me hacía más costoso, me costaba también respirar con normalidad y comencé a carraspear tratando de aliviar ese ardor en la garganta. Ella hablaba de un problema de nuestro padre y de que era lo que había pasado con el... ¿asesinado?...trate de preguntar pero la voz salió más rasposa y ronca y mire a mis hermanos, me moví tratando de levantarme y vi como todo se me ponía mas borroso.
-RD...RD...Tyler, llego la hora- Jack se escuchaba lejano pero aun así le hice un OK con el dedo pulgar hacia arriba.- Nos vemos arriba hermano.
Me dolía cada parte de mi cuerpo, tirado en mí cama miraba agitado tratando de saber si era solo yo quien pasaría por esto, Jack y yo siempre estuvimos conectados desde el minuto cero y rogaba que por esta vez fuera la excepción. Cerraba y abría los ojos por tiempos intermitentes, tratando de mantenerme despierto pero me era imposible, en una ocasión escuche la voz de mi madre diciendo algo de que tenía fiebre y elevada, en otra ocasión abrí los ojos con el dolor que sentí en las piernas, como si alguien quisiera arrancármelas, pase así un par de horas hasta que escuche el revuelo que se originaba en la planta baja. Trate de levantarme al oír un chasquido como si alguien detonara un arma y los gritos desesperados de mi madre.
el dolor físico era terrible, ahora entendía como se habían sentido los pobres infelices que morían o eran torturados tironeados por cuatro caballos...trate de recordar el nombre pero ni pensar podía. La voz de una mujer me hacía tratar de concentrar pero me retorcía y ella aun así decía algo como quedarme quieto y que abriera la boca.
La obedecí, abriendo la boca y sintiendo el gusto de la sangre tibia por primera vez corriendo como podía por mi garganta. Bebí cuanto pude, relajándome lo suficiente para ver como James entraba con el cuerpo de mi gemelo y lo dejaba tirado en la cama y volvía a desaparecer.
La joven trataba de alimentarme pero era inútil, yo miraba fijo a Jack hasta que me fue imposible.
Grite llamándole mientras sentía como cada musculo, tendón, hueso y carne se contraía, estiraba y reacomodaba, como se unificaba todo para darme otro cuerpo sin dejar el que tenía. No deje de llamarlo nunca hasta que caí rendido.
el llanto de alguien me despertó y me levante de un salto, torpe sudoroso y adolorido, pase por el espejo y me mire, viendo que en algún momento me habían colocado una bata de mi padre que era bastante más grande de lo que había sido yo menos de veinticuatro horas atrás. Baje las escaleras casi cayéndome de ellas, llegue al living y vi a mi madre.
-Dónde está Jack.
Quede pensando si esa voz era la mía, más grave, más alta, pero como no tuve respuesta volví a preguntar.
-Mejor siéntate.
-No quiero sentarme, quiero saber que paso con Jack sé que le llevaste junto a mí y lo tiraste allí... ¿empezó acaso su transición?
James me miraba viendo la forma de explicarme algo cuando soltó la frase sin más:
-Está muerto, fui en busca de una hembra para él pero era tarde...
Mi madre soltó un grito de dolor antes de ponerse a llorar abatida en el sofá, James fue hacia ella consolándola.
-Mientes... ¿le dejaste morir Jimmy?
-¡NO!... ¿no entiendes? llegaron y quisieron atacar a madre, Jack trato de defenderla y le dispararon...
-Dejaste que muriera James....mataste a Jack.
Me fui, tropezando con las cosas, arrastrando a veces los pies para no caer, buscando en cada rincón de la casa hasta que encontré a mi gemelo, envuelto en su manta negra en los cuartos de servicio. No me atreví a verle, en un punto sabía que él estaba allí. Me quede sentado hasta que no pude aguantar más el frio y el hambre, me fui sin mirar atrás.
-Tyler...
-James desaparece.
-No es eso exactamente lo que tengo que hacer.
-Juraste que nos protegerías, que nos cuidarías a pesar de todo, y no vi que lo hicieras...
Le propine como pude un par de golpes, tal vez la ira o la impotencia de no poder haber salvado a mi hermano me dieron la estabilidad y fuerza suficiente para asestar cada golpe correctamente. Algo en mí se expandió haciéndome ver todo en rojo...mi lado symphath hacía por primera vez su aparición, y, aunque siempre le había jurado a mi madre no usar esa parte si es que llegaba a tenerla, di gracias de que hubiera despertado.
Entre buscando lo que más le doliera a James, rebuscando manipulando hasta que el golpe en mi cara me desconcentro. Golpee mi cabeza contra algo que me dejo noqueado y cuando abrí los ojos el sol había desaparecido hacia horas y la madrugada reinaba silenciosa.
Mi madre se había ido, seguro se encontraba preparando papeleos y se habría quedado en casa de alguna amiga o pariente ¿y quién la culpaba? Hasta yo deseaba estar en cualquier lado menos en mi cuarto; en mi mesa de noche solo había una carta, al terminar de leerla supe que a partir del siguiente amanecer, quedaría solo.
Mi gemelo había muerto bajo su transición y el disparo en su estómago, por culpa de James que entretenido en otra cosa de seguro había llegado tarde con la hembra para alimentarle y ayudarle a pasar mejor todo eso.
Y James había tomado sus maletas, marchándose al Sur.
Autor: Tyler RLHDN

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