Llegó al Rancho hace unos días unas elegidas muy raras. La primera miraba a Nalla y a Aggie de forma confusa, la siguiente tenía ojeras muy pronunciadas y la otra tenía escrita la palabra problema en la cara. Otra de las que llegó junto a éstas tenía pinta de ser la peor. Cada día recibía visitas de machos distintos. A Doris le he escuchado referirse a ella como una z*rra.
Más tarde me fui enterando de que nunca estaba conforme con nada de lo que se hacía en el Rancho y que se dedicaba a hacer insinuaciones sexuales a todo macho de la Hermandad o incluso al Primale.
A ninguna del resto de mis elegidas les caía bien y un día se reunieron para decir echarlas al Otro Lado. La conocida como z*rra (Cindy) se enfadó y afirmó que le estaban faltando al respeto, que tanto ella como sus amigas eran elegidas normales y corrientes. En mi interior una vocecita no paraba de decir: Sí, normalísima. ¡Y una m*erda!
Yo me llevaba fatal con Krist, la que miraba a los niños. La pillé un día en su ordenador viendo vídeos indecentes y tocándose como si tal cosa. Fui en busca del Primale para encontrar consejo sobre como castigarla. Cuando la mandamos llamar nos amenazó cogiendo un cuchillo. Exigió que nadie entrara de nuevo en su habitación o acabaría mal la cosa. En fin, teníamos el Rancho con un miedo digno de ser contado en un libro de terror.
A los dos días, llegaron dos hermanas del Otro Lado buscando en nombre de la Virgen Escriba al grupo de elegidas problemáticas. La Virgen se iba a encargar de ellas. Después de varias discusiones salieron al jardín donde ya tenían sus cosas preparadas al lado del coche que compraron aquí, del cual se tenían que despedir. Estaban enfurecidas. Gritaban c*brones, comep*llas, volveremos y os mataremos, haremos una carnicería con vuestros miembros… Una de ellas, sin darnos cuenta, saco del coche una pistola.
Las elegidas que estábamos en el jardín presenciamos como la sacaba y se decidía por apuntarme a mí. El miedo subió a mi cerebro y pensé que hoy era el día de morir. La elegida de los vídeos indecentes me miraba con una risa diabólica.
Hicieron un intento de escapar aprovechando la situación. Arrancaron el coche y la elegida de la pistola apretó el gatillo.
¡PAMMM!
La bala logró rozarme en el brazo, pero ese sonido era demasiado estridente para ser de una pistola. Ese sonido fue algo más fuerte…!El coche había explotado!
Los Hermanos averiguaron que ese coche tenía puesto una bomba. Di gracias a la Virgen Escriba por esa bomba, aun siendo hermanas mías, pero en mi interior lo estaba deseando. Aunque claro, yo no era la única que lo deseaba…
¿Quién puso la bomba? Todas, incluida yo, teníamos motivos...La cuestión era...¿Cuál de nosotras era una fría asesina?
Autora: Amalya RLHDN

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