lunes, 25 de junio de 2012

LA CRIATURA DEL SACO




Eran cerca de las cinco de la mañana y papá vino a darme las buenas noches. Mamá era la que siempre me acostaba y él venía cuando iba a cambiarse de ropa. Dejaba sus vestidos de princesa de la Glymera para ponerse sus pijamas de corazones. Siempre decía que tenía que lucir más guapa que la señora Marissa, no le gustaba nada ella...



- Mucha suerte para mañana Alexandro, es el gran partido de la liga- Me dijo sonriente mientras me acariciaba la cabeza mi padre.

- Chi, ¡voy a ser el mejor!- Dije lleno de euforia.

- Bueno, te dejo que descanses- dijo arropándome.

Se despidió con un beso en la frente y cerró la puerta. Esa noche no se escuchaba a mi madre en el piano. Me encantaba quedarme dormido escuchándola. Tumbado boca arriba en la cama, pegué un poco la barbilla a mi pecho y miré la pared.

Escuché alguna risa de papá, como si mamá le contara cosas graciosas. El sudor frío se hizo presente en mi nuca y espalda cuando empezaron los ruidos extraños en el pasillo.

- ¡Mahmennn!- Grité con todas mis fuerzas.

Los ruidos cesaron repentinamente, como si el sólo hecho de llamar a mi madre los aterrase. En unos instantes estaba en mi cuarto y con la luz ya encendida, me abrazaba y escuchaba mis explicaciones. Lo único que se me ocurrió es que era el hombre del saco.

- Tranquilo, el hombre del saco no existe- dijo disimulando una sonrisa.

- Sí, si que existe. ¡Yo lo oigo!- Le expliqué.

Entonces mi mahmen me guiñó el ojo y se me acercó al oído para susurrarme: “Bueno, pues si existe, yo lo cazaré”. Acto seguido se levantó y se dirigió hasta mi puerta. Luego salió y me miró.

- Bueno, hasta mañana. Recuerda que los monstruos no existen- dijo en voz alta.

Papá ya no estaba…Había salido a trabajar y madre estaba en su camita durmiendo.

Cuando estaba a punto de dormirme, los ruidos comenzaron una vez más y miré con los ojos como platos al pasillo.

- ¿Mahmen...?

Un grito detrás de la puerta y escuché una hoja deslizarse. Gemidos fueron ahogados. Un segundo después la puerta se abrió.
 La cabeza de un hombre se hallaba desprendida del cuerpo. Fui incapaz de reaccionar, me quedé petrificado mirando la forma negra en el suelo que era la cabeza de un hombre vestido con ropas oscuras y de cuero, y parecía muy fuerte. En la penumbra empecé a escuchar un goteo y pensé que era de sangre.
Algo apareció detrás de la carnicería andando con suavidad pero haciéndose notar. Avanzó hasta donde yo miraba, cogió la cabeza del muerto y la metió en un saco que arrastraba y donde parecía llevar otras cabezas. Luego se marchó como si tal cosa.

Cuando mi padre llegara no tenía ni idea de cómo explicarle que mamá era el hombre del saco…


Autor: Alex Standley RLHDN

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