lunes, 25 de junio de 2012

RELATO DE TERROR




Cormia despertó en la madrugada, sobresaltada por el gruñido de los perros salvajes fuera de su hogar provisional. La cabaña de su tío no quedaba muy lejos de su destino,   así que había parado en ella para pasar la noche. Se paso una mano por la rubia cabellera mientras se sentaba en la cama chirriante y dura.
Miro en rededor por las polvorientas y oscuras paredes, que dejaban traslucir los pocos momentos que su tío pasaba en este lugar. Francamente, ella tampoco podría pasar mucho tiempo aquí, era realmente espeluznante. Miro su reloj de pulsera y se dio cuenta de que apenas eran las 2:08 am, había llegado ahí hacia casi 3 horas después de pasar horas en el coche mientras conducía hacia casa de sus padres. Iba a pasar el invierno con ellos y las fiestas navideñas, pero se había desviado un poco de su camino para poder descansar.

Había esperado encontrar a su tío ahí, pero pronto, dado lo oscura y solitaria que se veía desde afuera, se dio cuenta que no, de hecho, su intuición le había dicho que de hecho hacía mucho tiempo que nadie estaba ahí. La verdad, medio esperaba que su tío no estuviera, ese hombre siempre le había puesto los pelos de punta, era su tío político por parte de su tía y hasta la fecha no sabía que había visto su tía en él. Suspirando, se recostó de nuevo en el colchón y se quedo mirando al techo. Si no fuera porque tenía una madre demasiado preocupona de que su hija condujera las últimas 3 horas y media de madrugada ella ya estaría llegando a casa de sus padres, pero no… su madre había insistido que parara en la cabaña de su tío a descansar y que en la mañana partiera temprano y ellos la esperarían con un rico y caliente desayuno. Sonriendo recordó las mañanas de su infancia, de su madre haciendo el desayuno en las mañanas y su padre leyendo el periódico mientras bebía su café. No estarían muy felices cuando les dijera como había entrado en la cabaña. Se hizo una nota mental que decía: Pagar la ventana al tío Vishous la próxima vez que lo vea. Contuvo un estremecimiento cuando recordó el aspecto de su tío, de el mirándola como si quisiera cortarle el cuello simplemente con verlo.

Estaba recordando las pocas veces que se habían visto cuando escucho que alguien abría y cerraba la puerta principal, dado que estaba cerrada por dentro con llave, ella dedujo que sería su tío, cosa que la extraño mucho. Se levanto de nuevo y se puso los zapatos para ir a averiguar si su teoría estaba acertada, pero entonces escucho un gemido agudo, como de dolor, seguido de una viciosa maldición, con una voz perturbadoramente similar a la de su tío Vishous… Aterrada de que pudiera estar herido y a pesar de que él no era precisamente su tío favorito pero aun así eran parientes y ella no podía soportar el no ayudarlo si lo necesitaba. Salió de la pequeña habitación y salió directamente al vestíbulo diminuto. Se encontró con la mirada clara de su tío y sus horribles tatuajes de su sien, para pararse en seco aterrada por lo que encontró ahí.

-o-

Vishous llego a su cabaña en la madrugada arrastrando a su última víctima por los pies. Era una morena bajita a la que su antiguamente vivo novio llamaba Mary. Gruñó cuando recordó a aquel mastodonte rubio con cara de niña, si que le había dado trabajo matarlo. Tanto trabajo como un par de costillas rotas, pero al final lo había conseguido. Había matado al maldito hijo de pe*ra y se había llevado a la chica para poder ver que le sacaba. Había visto un auto fuera de su propiedad pero no había señales de que hubieran forzado la entrada. Aun así era extraño que tuviera visitantes. Además de estos desafortunados bastardos, claro. Ellos siempre le alegraban la noche. Prácticamente arrojo a la tipa al suelo y la dejo ahí tirada mientras iba a la cocina por una de sus mil botellas con sal. Pero se paró en seco cuando sintió a alguien moviéndose en la habitación a su espalda, rápidamente se oculto preparado para pelear con cualquiera de aquellos asquerosos bastardos que pudiera haberlo seguido hasta su casa. Camino con sigilo hacia una parte llana de sombras donde podía ocultarse con la espalda pegada a un muro solido.

Espero pacientemente unos minutos olvidándose por completo de su pequeña visitante en la sala. Justo en ese momento un bulto oscuro con aire de persona pasa por delante de él. Toma el cuchillo que ocultaba en la parte de atrás de su pantalón y lo alza por encima de su cabeza apuntando directamente a la “persona” que había invadido su casa.

Un grito agudo y femenino corta el aire justo cuando el deja caer el cuchillo y se frena justo cuando se ensarta en algo…

-o-

Cuando por fin parecía que su tío se había esfumado y no había señales de el Cormia decide que no puede dejar a la pobre chica en sola con el maniaco de su tío. Ese maldito sádico, siempre le había dado mala espina, pero jamás se había imaginado que sería un asesino a sangre fría. Justo estaba alcanzando la sala de esta, cuando el vello de su nuca se erizo previniendo lo que pasaría a continuación. Se volteo rápidamente y lo que vio la aterrorizo más que nada antes. Ver la mirada clara y fría de su tío cargada de odio y  locura la hizo gritar a todo pulmón. Por inercia se aparto a un lado haciendo que el cuchillo se encajara en la pared a un lado de donde había estado ella hace tan solo unos segundos. Retrocedió arrastrándose por el piso cuando Vishous arremetió contra ella, estaba tan oscuro que no podía ver nada así que choco contra la mesa dándole tiempo a su tío de alcanzarla y sujetarla. Ella se defendió lo mejor que pudo, pero su tío era un hombre enorme, capaz de pelear con un oso y salir vencedor sin mucho esfuerzo. Así que al poco tiempo se vio sometida por él en el suelo.

Esperando lo peor cerró los ojos y dejo de luchar.  No iba a rogar aunque sentía el estomago hecho nudos y por la espalda la recorrían mieles de escalofríos como hielos deslizándose por su piel. Sabía que estaba temblando de miedo. De terror. Pero se negaba a rogar por su vida. No ante ese hijo de pu*a. Sabía que el final estaba cerca, lo sentía…

-o-

Vishous se subió encima de la chica para poder manipularla mejor, sabía que era una de ellos pero no la había visto para saberlo con certeza. Pero francamente, ¿que más podía ser? Solo que cuando logro ver el rostro de la mujer que tenía apretada contra el piso soltó un jadeo sorprendido. En años no se había sentido tan fuera de combate como ahora.

Por un minuto entero no pudo moverse, pero cuando logro reaccionar se movió de encima de ella soltándola inmediatamente.

-¿Cormia? ¿Qué demonios haces aquí?

La vio abrir los ojos sorprendida y mirarlo como si fuera el peor monstruo de sus pesadillas, cosa que no le extraño ya que había estado a milímetros de apuñalarla. Ella se lanzo hacia atrás apretándose contra la pata de la mesa protegiéndose de él con los brazos. El volteo a todos lados como buscando que hacer cuando miro al fondo el bote con sal gruesa que había tenido pocos minutos antes. Maldiciéndose y con un enorme mal presentimiento se levanto rápidamente para volver a la sala de estar y encontrar lo que creía.

Ella había desaparecido…

-o-

Cormia no podía creer lo que estaba pasando. Primero su tío había querido matarla, pero luego había desaparecido sin más. Ella no lo dudo simplemente se levanto corriendo y busco la salida más próxima por la cual escapar. Aterrada y al borde del llanto abrió la puerta de la pequeña y sucia cocina para pararse antes de chocar con una mujer más o menos de su misma altura, morena y juraría que era el bulto que su tío había estado arrastrando por la sala hace un rato. Una centésima más aliviada ahora que sabía que no estaba sola y que la chica estaba bien, trato de pasarla para instarla a que salieran de aquí. Pero ella no la dejo pasar. Cormia, sorprendida, frustrada y aterrada la miro con el entrecejo fruncido.

-¿Qué te pasa? Debemos salir rápido antes de que el vuelva.

Pero la chica no se movió. En cambio le sonrió. Grande. Ampliamente. Mostrándole una larga sección de colmillos. Pero no solo dos insignificantes y pequeñas agujas como en los vampiros normales de películas. No. Estos eran toda una fila de punzantes navajitas. Arriba y abajo. Cormia abrió ampliamente los ojos y profirió el segundo y mas fuerte grito de terror en su vida. Estaba a punto de dar vuelta y volver a que su tío la matara cuando la mujer la toma de los hombros y la saco de la casa a rastras, llevándola directo al bosque. Cormia, ya en llanto comenzó a lanzar todo tipo de oraciones por su alma. De esta, estaba segura de que no se salvaría.

-o-

Vishous regreso corriendo a la pequeña cocina justo para ver la puerta abierta y a lo lejos como su sobrina era arrastrada por esa maldita criatura  directo al bosque. Sin pensarlo dos veces salió corriendo tras de ellas. Tomando a su paso su fiel cuchillo y un bote extra grande de sal.

Frente a sus ojos logro ver como se repetía la historia. Logro ver como los Rorks arrastraban a su esposa lejos de su protección y la mataban antes de que él pudiera hacer algo.  No iba a dejar que eso pasara otra vez. No volverían a matar a alguien de su familia otra vez.

Corrió lo más rápido que le dieron sus piernas recordando los gritos de su Jane mientras esos malditos bastardos se alimentaban de ella hasta dejarla seca y luego la desmembraban poco a poco cuando aún estaba consciente. Iba detrás de ellas y cuando por fin las alcanzo estaban en un claro bajo la luna, justo lo que necesitaba, la principal fuente de poder de aquella maldita perra sobre sus cabezas. Vio como la maldita sujetaba a Cormia por el cuello y la usaba como escudo mientras lo miraba con odio y enseñaba sus dientes. Sabía lo que ella quería. Quería venganza, había matado lo más preciado que tenia. A su compañero. Ningún arma podía matarla. Ninguna herida sería tan grave como para matarla tampoco. Lo único que podía hacer contra ella era rosearla con sal.  Se comenzaría a quemar al instante. Pero incluso así, eran muy resistentes, la sal solo la detendría, si quería matarla debía sacar el corazón y bañarlo con sal hasta que se incinerara. Si no, corría el riesgo de que ella sanara de nuevo. Pero antes… debía quitar a Cormia de su camino.

-Escucha… déjala ir.  Y podrás matarme a mí.

Alzo las manos en señal de paz dejando el bote de sal en el suelo. Mientras estuvieran en el claro, con la luna sobre sus cabezas ella llevaría la ventaja pero si lograba sacarla de ahí a un lugar techado o cerrado por lo menos, estarían a la par. Miro fijamente a Cormia y le hablo en el idioma natal de su familia. Estaba seguro de que la hembra Rork no lo comprendería así que se enfoco en tranquilizar a su llorosa y aterrada sobrina.

-Escucha Cormia, todo estará bien, te sacare de esto, ¿de acuerdo?

-o-

Cormia no entendía nada de lo que estaba pasando, había pasado de temer que su tío la matara a estar en las garras de un ser extraño que quería devorarla. Repentinamente su tío le hablaba en su idioma, estaba tranquilizándola, diciéndole que la sacaría de esto. Se estaba volviendo loca. Esto era una pesadilla y pronto despertaría. No podía convencerse de que algo como lo que le estaba pasando era real. Cuando su tío le pidió que hiciera algo, ella simplemente escucho y asintió y rezo porque todo, en verdad, fuera una pesadilla.

Vishous le había dicho que cuando le diera la orden, golpeara muy fuerte en el estomago a la mujer que la tenia retenida. Ella tomo aire y espero mientras él le hablaba a la mujer, la cual solo lo miraba y tiraba fuertemente del pelo de Cormia. De repente y de la nada su tío avanzo y le dio la orden de golpearla. Cormia lo hizo. Le dio un codazo tan fuerte como se lo permitieron sus brazos y aun así la mujer pareció apenas sentirlo, pero estaba tan desorientada por la situación que  cuando su tío la embistió a una velocidad increíble ella prácticamente rodo sobre el pasto. Liberando a Cormia para que pudiera quitarse de su camino.

La batalla que presencio fue brutal. Su tío parecía querer sacar a la mujer del claro. Pero como todo lo que había pasado esa noche, eso tampoco tenía sentido para Cormia. De pronto, su tío lo logro. Logro sacar a la mujer del claro y pronto ella noto la gran diferencia en la pelea. Ahora, tu tío parecía llevar la ventaja, mas sin embargo, aun así, la pelea era intensa. Cormia volteo a todos lados buscando algo con que ayudar a su tío y entonces recordó. Cuando él las había alcanzado, había traído algo con él, ¿En dónde estaba? Ahí… se veía tan surreal en todo esto. Un enorme bote de sal tirado en medio del bosque en el cual se llevaba a cabo una pelea de un ser sobre natural y un asesino con moral. Se pregunto para que la había traído Vishous pero aun así lo tomo del suelo y corrió para aproximarse a donde la pelea aun tenía su mella, justo para ver como su tío tiraba a la mujer y clavaba firmemente el cuchillo donde estaba su corazón, hacia una serie de movimientos y luego lo sacaba completamente ensartado en el filo. Fue todo lo que Cormia tuvo que ver para que todo se volviera negro.


-o-

Vishous tenía en la mano el cuchillo con el corazón de la Rork en el, debía actuar rápido. Incluso sin corazón, la hembra aun sería capaz de atacar. Debía quemar el corazón en sal. Volteo a todos lados buscando el bote de sal que había traido con él y justo vio a Cormia caer desmayada con el bote en la mano, que casi obedientemente rodo hasta el. Lo abrió lo más rápido que pudo y vacio todo el contenido en el corazón sobre el pecho de su dueña que pronto comenzó a contorsionarse hasta quedar completamente quieta y comenzar a hacerse cenizas poco a poco junto con su corazón.

Una vez seguro de que la Rork estaba bien muerta, se levanto y fue con su sobrina. Jod*er, la chica había tenido una noche fatal no la culpaba por haberse desmayado. Negando con la cabeza la alzo en brazos y comenzó a caminar hacia la cabaña para subirla al coche y llevarla con sus padres lo antes posible. A sus cuñados no les agradaría enterarse de que accidentalmente su hija se había metido en el mas genial oficio familiar de todos los tiempo.

Autora: Selena RLHDN

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